Etiqueta: política

  • Dimitir no es un fracaso; aferrarte a un cargo, sí

    Beatriz L. Echazarreta contó con mi opinión para escribir en ABC el reportaje El inédito manual de la renuncia: por qué en España se dimite tan mal.

    Hablé con Beatriz del camino del héroe de Campbell, de la conveniencia de irse bien para volver por la puerta grande, y de solidarizarnos siempre (de palabra y corazón) con las personas a quienes hayamos hecho daño.

  • Comunica tu contexto para fortalecer tu mensaje

    Nuestro relato corporativo debe explicar de forma correcta el contexto en el que se encuentra nuestra empresa o nuestra marca. En teoría literaria, el escenario (o contexto) es la caja de resonancias o altavoz de un personaje. El escenario multiplica las cualidades de un actante y lo hace más visible. También puede diluir su peso, hacerlo desaparecer, enfrentarlo al espectador.

    En definitiva, si explicamos mal el contexto perdemos parte del control sobre la imagen intencional de nuestra marca.

    El eterno presente

    En la sociedad-red no existen los tiempos pretéritos: existe un eterno presente. Todo lo que hacemos y decimos queda grabado en su memoria. Esto conlleva peligros. Miembros de la sociedad-red ajenos a nosotros pueden reactualizar nuestro discurso mucho tiempo después. Nuestras palabras pueden ser explosivas fuera de contexto. Lo queramos o no, somos presa del eterno presente.

    Hace algunos cursos, en unas jornadas de la UC3M, Adolfo Corujo nos recordaba que uno de los primeros en sufrir la enfermedad del eterno presente fue Barack Obama. En un mismo plano temporal, el ciudadano norteamericano veía las promesas del Obama candidato. Y, al mismo tiempo, comprobaba si el Obama presidente las estaba cumpliendo. Por muy bien que hagas tu trabajo, no hay reputación que aguante este ejercicio de contraste.

    Maldita inmediatez

    La inmediatez es la mayor traba para contextualizar una información. La obligación de contar rápidamente los hechos propicia que focalicemos nuestra atención en las acciones y no en las circunstancias.

    Lo contrario es la comunicación slow, de la que Diego Rivera nos ha hablado en alguna que otra ocasión. El tempo lento es la circunstancia ideal para crear un relato corporativo. Pero, seamos sinceros, no siempre podemos hacer uso de él. Aun con la tiranía de la inmediatez podemos contextualizar. ¿Cómo? Porque ya lo hemos hecho antes. La contexualización no sólo abarca un texto o un mensaje: entra y sale de él y forma parte de nuestro relato corporativo global.

    Contextualizar una información no es sólo ofrecer un anclaje espacio-temporal. Tampoco es sólo establecer referencias políticas, sociales, económicas o culturales. En el comunicador, contextualizar es una actitud que se adquiere a base de costumbre. Se encuentra en nuestro ADN del periodista:

    • Saber narrar
    • Documentarnos, investigar y contrastar
    • Contextualizar

    Debemos hacer de la interpretación del entorno una parte intrínseca de nuestro relato corporativo. Escenario, argumento y personajes deben estar tan unidos que uno no pueda ser decodificado sin la presencia de los otros.

    Es tarea difícil. Pero somos comunicadores.

    Imagen: Radek Grzybowski en stocksnap.io

  • ¿Idus de julio?

    Los días convulsos que estamos viviendo en la política española (qué digo días, sería más acertado decir meses), me han traído a la memoria una práctica de clase.

    Todos los cursos (en la asignatura Información Institucional, primer cuatrimestre), cuando toca hablar de comunicación política, suelo poner en clase la película Ides of March (Idus de Marzo). Es un clásico en las Facultades de Comunicación y tiene distintas lecturas. Para mí es una película interesante para ver cómo se refleja la relación de necesidad mutua entre gabinetes de comunicación y periodistas y cómo esta relación se deteriora o se rompe mucho antes, incluso, de que haya traiciones: la relación se rompe, en realidad, cuando ambas partes empiezan a considerarse amigos.

    Esta es una opinión personal, totalmente rebatible, cuestionable, criticable y con todos los ables que queráis. A ver, cuando eres comunicador corporativo ser «amigo» de los compañeros de la prensa es fantástico. Pero yo prefiero llamar a esta relación «cordialidad y respeto«. La experiencia y el sentido común aconsejan que un redactor no pida nunca ningún favor personal a ningún comunicador corporativo y un comunicador corporativo no pida nunca ningún favor personal ningún compañero de la prensa. Esto ahorra muchos, muchos problemas.

    Edades profesionales del ser humano

    Después del visionado de la película suelo proponer a los estudiantes que reflexionen sobre los personajes principales:

    • La sencilla y humana becaria (22 años)
    • El impulsivo y joven jefe de prensa (30)
    • El soberbio y despectivo director de comunicación o, en este caso, de campaña (50 años)
    • El ambicioso senador que aspira a ser Presidente de los Estados Unidos (50-60 años)

    Si os paráis a pensar, cada uno de estos personajes corresponde a cada una de las edades profesionales del ser humano, con todas sus luces y sombras. La inocencia de la juventud deja paso al ímpetu; el cansancio provoca falta de fe y en algunos casos, en huida hacia adelante, empuja a buscar éxitos profesionales demasiado ambiciosos.

    Si por mí fuera, me quedaría siempre con la sencillez y la humanidad de la becaria y la fuerza y energía del joven jefe de prensa. Y creo que eso es a lo que debemos aspirar si queremos ser felices en cualquier trabajo.

    Buscando foto para ilustrar el post he encontrado éste de la Asociación Demos de la Facultad (magnífico colectivo, por cierto), que el pasado curso puso la película (en marzo, rozando a los idus). Demos toma como punto de partida la traición de los ideales para alcanzar éxito profesional, y me parece una visión muy acertada.