
Autor: Juan Pedro Molina Cañabate
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Cómo conseguir autenticidad verificable

Las y los dircom se mueven en un escenario complejo, marcado por la saturación de mensajes y el uso cada vez más extendido de la Inteligencia Artificial. Es innegable que esta herramienta acelera procesos y facilita el trabajo, pero también es innegable que resta humanidad a la comunicación. Por este motivo, uno de los objetivos del dircom podría ser, en los próximos años, conseguir una autenticidad verificable.
Señales robóticas claras
En un reciente post publicado en LinkedIn, Carlos Molina Guerrero, socio y director general de Incógnito, explica cómo él mismo pidió a la propia IA que analizara un texto sospechoso de ser robótico. La inteligencia artificial detectó indicios de autor no-humano. Te dejo algunos: la «fragmentación deliberada de los párrafos», las «frases cortas y saltos de línea enfáticos» o un «ritmo demasiado homogéneo».
Tras una extensa conversación telefónica en la que hablamos sobre IA y autenticidad verificable, Carlos me planteó una paradoja que quiero compartir aquí.
1.- Los copywriters publicitarios escriben con un estilo muy peculiar, antes de que la IA llegara.
2.- La IA aprende de ellos y escribe textos con su mismo estilo.
3.- Paradoja: la IA puede considerar robótico un texto escrito por un copywriter por tener un estilo determinado
«¿Qué ocurrirá a partir de ahora?», pregunta Carlos. «¿Qué pasará con los copywriters? ¿Su trabajo intelectual será considerado ‘robótico’ o sospechoso de no ser humano?»
Soluciones para tener una autenticidad verificable
En la California Management Rewiew (de la Haas School of Business de la University of California, Berkeley) Praxhant Saxena escribe que, en la era de la IA, la autenticidad verificable se consigue combinando:
1.- Credibilidad de la información. Es decir, utilizar datos y de fuentes fiables y contrastadas.
2.- Transparencia. Por ejemplo, decir que estamos utilizando IA y decir hasta qué profundidad.
3.- Reputación previa.
La originalidad en la era de la post-creación
Pero sigamos con factores que ayudan a crear o percibir esta autenticidad.
4.- Originalidad. Según Diego Rivera, director de Comunicación y Marca de Noaway, «la autenticidad lleva implícita la aspiración de llegar a algo nuevo, pisar por un territorio por el que nadie ha transitado antes, es la búsqueda incesante de la originalidad, y hoy, por desgracia, en tiempos de post-creación, son valores que importan poco. Si no te suena a ninguna de estas cosas, sencillamente no tiene tanta autenticidad».
Lo que yo creo indispensable para que tu comunicación sea auténtica
5.- Metalenguaje. Creo que una comunicación con autenticidad verificable tiene cierto metalenguaje, algo que va más allá de lo formalmente dicho, a la que la IA no ha llegado aún, que tiene que ver con vivencias compartidas no explícitas, culturas y subculturas, visiones y sesgos. Si estuviéramos hablando de literatura, nos referiríamos a la teoría del iceberg. Podría decirse que es un estímulo incompleto que provoca una respuesta completa. Es decir: yo escribo para unos lectores pues formo parte de una comunidad. En esa comunidad hay ciertas preocupaciones, ciertos temas que forman parte de la memoria colectiva, que se abordan de forma implícita o explícita, y yo escribo sobre ellos con reglas que sólo se conocen en ese ámbito.
6.- Artesanía. La IA es fantástica. Pero sigamos escribiendo nosotros nuestros propios textos. Estemos orgullosos de ellos aun con sus defectos. Creemos textos «fieramente humanos», como diría Blas de Otero. Debe sernos indiferente que sean canónicamente buenos o malos.
A mí me gusta el método Picasso. ¿Recordáis lo que dijo? «Me llevó cuatro años pintar como Rafael, pero toda una vida aprender a pintar como un niño».
¿Hay algo más humano que romper y superar nuestros propios límites?
Algunos apuntes adicionales
Según un informe de la OCDE del pasado mes de enero de 2026, el número de empresas que utilizan IA se ha triplicado en estos tres últimos años, pasando de 8,7% en 2023 al 20,2% en 2025.
Las ventajas que otorga esta herramienta pierden buena parte de valor cuando es utilizada por la competencia exactamente igual que nosotros. Haciendo un símil con el mundo del motor, es como si en un gran premio de fórmula 1 pilotáramos un ferrari y viéramos que nuestro rival tiene el mismo coche que nosotros y le han enseñado a pilotarlo tan bien como nos enseñaron a nosotros.
Imagen: Matheus Bertelli en Pexels.
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Qué es la Comunicación Corporativa

No existe una definición clara de comunicación corporativa. Westphalen y Piñuel (1993: 766) la definen como un «conjunto de operaciones de comunicación realizadas por instituciones (empresas, asociaciones, administraciones públicas, partidos políticos) tratando de hacerse conocer o de mejorar su imagen». Al igual que otros muchos autores, éstos distinguen la comunicación corporativa de la de producto; es decir, la comunicación corporativa no es publicidad ni marketing y su objetivo es transmitir intangibles.
Eliges una empresa por intangibles
Los intangibles son el espíritu, las señas de identidad de una corporación, los detalles que diferencian a una institución de otra. No se pueden medir ni cuantificar. Los intangibles son esenciales en la psicología humana: nos enamoramos de nuestra pareja por detalles apenas perceptibles; viajamos a un destino en vez de a otro por una corazonada; escogemos un smartphone en vez de otro porque intuimos que con él estaremos más cómodos.
Y somos felices así.
La cultura corporativa es uno de esos intangibles por los que una institución se distingue de otras. Westphalen y Piñuel (ibídem) creen que la cultura corporativa es el «conjunto de actitudes, comportamientos, tradiciones, rituales y valores compartidos» por los integrantes de una empresa. La cultura corporativa, dicen estos autores, está «reflejada en la personalidad de sus dirigentes o fundadores». Quien dude de esto puede fijarse en los casos de Steve Jobs, Richard Branson o Mark Zuckerberg.
Villafañe (2003) relaciona la cultura corporativa con la reputación y con el comportamiento de los empleados y directivos de una organización.
Estoy convencido de que a ti te gusta o te gustaría trabajar en una empresa o en otra por su cultura corporativa, por los intangibles que transmite. Esa atracción es el employer branding, la reputación que tiene una empresa como fuente de empleo y de desarrollo profesional.
La Imagen de una empresa no pertenece a la empresa, sino a sus públicos, y no tiene una sino muchas
Los comunicadores corporativos trabajamos con algo tan volátil como la imagen.
Para Ind (1992), todo lo que hace una empresa influye en su imagen. «El problema que hay que afrontar», explica, «es que públicos diferentes interpretan los mensajes de forma diferente. Así pues, la gestión de la imagen corporativa es una tarea permanente».
Capriotti (1999: 130), dice que «la imagen no es un recurso de la empresa y, por tanto, ésta no puede manipularla fácilmente y comunicarla a sus públicos, sino que es algo que está en los públicos y, por ello, es incontrolable en gran medida».
Múltiples imágenes
En consonancia con las palabras de Ind, Capriotti señala (ibídem) que, «cada público posee una imagen corporativa propia de una organización, que difiere de la existente en otros públicos de la misma compañía. Por lo tanto, podemos decir que no existe una imagen corporativa única, sino una multiplicidad de imágenes corporativas de una empresa, correspondientes a cada uno de los públicos con los que interacciona la organización».
En el seno de una organización hay también varias imágenes: la autoimagen (que tiene de sí misma), la imagen intencional (la que se quiere transmitir) y la imagen percibida por los públicos (cómo perciben ellos a la institución).
Villafañe (2004: 191) recalca el carácter estratégico de la imagen intencional. Es «la imagen que una organización quiere proyectar de sí misma ante sus públicos prioritarios, a través de su personalidad corporativa, por ser la que mejor satisface los objetivos de un proyecto empresarial. Es», continúa, «un concepto sinónimo del de imagen necesaria y muy próximo al de posicionamiento estratégico».
Imagen y reputación son conceptos distintos
Imagen Pública no es lo mismo que Reputación. Si bien la imagen pública es una impronta, que sufre altos y bajos acusados, la reputación es una percepción más compleja, crisol de otras, como la Imagen Pública, la Responsabilidad Social Corporativa y la consecución de objetivos empresariales. Autores como Villafañe (2009), Jáuregui Atondo (2009) y Sánchez Hernández y Barriuso Iglesias (2007) hacen reflexiones sobre la reputación como resultado de la conjunción de otras variables.
La reputación genera employer branding (atractivo de una empresa para trabajar en ella).
Aunque más adelante hablaremos de la comunicación de crisis, la diferencia entre estos dos conceptos hace que adelantemos un poco (sólo unos apuntes) la importancia de la reputación para superar vicisitudes.
Si tenemos en cuenta que la reputación no sólo es imagen pública sino, además, una base ética y resultados cuantificables, encontramos que una crisis de imagen, sí por sí misma, puede afectar gravemente y durante cierto tiempo a una empresa, pero no necesariamente será tan profunda como para provocar su desaparición. En otras palabras: sé ético, trabaja y cumple con los objetivos y, así, cuando venga una crisis podrás combatirla mejor.
Los padres de la profesión fueron periodistas
Hasta hace pocos años, la pareja de baile ideal de los departamentos de comunicación corporativa fueron los medios de comunicación, pues éstos eran el altavoz o la caja de resonancias de los mensajes de las empresas.
El padre de la comunicación corporativa, Ivy Ledbetter Lee, Ivy Lee (1877-1934), estudió en Princeton. Fue periodista antes de dedicarse a la comunicación empresarial. En 1906 fue cofundador de la agencia de relaciones públicas Parker & Lee.
En 1914 fue contratado por John Rockefeller para establecer buenas relaciones entre él y los periodistas. Éstos tenían una visión negativa de él, tal como explica Castillo Esparcia (2004: 48), sobre todo tras la violenta represión de una huelga en una de sus fábricas, la Colorado Fuel and Iron Company, que se saldó con el dramático resultado de 28 muertos.
Guante vuelto
Más tarde fue contratado por la Pennsylvania Rail Road para gestionar la crisis provocada por el descarrilamiento de un tren, también con consecuencias fatales. Lee organizó lo que fue el primer viaje de prensa de la historia: llevó a periodistas al lugar de los hechos para que vieran, sobre el terreno, cómo había sido el accidente y comprobaran las causas. En definitiva, lo que estaba haciendo Lee era aplicar la transparencia informativa y ponérselo fácil a sus antiguos compañeros de la prensa para evitar, de este modo, la publicación de informaciones sin contrastar.
El contacto directo con los que habían sido sus compañeros, aplicar la transparencia informativa y utilizar la estrategia del guante vuelto (focalizar la atención sobre los puntos a priori débiles de sus clientes, para presentarlos como virtudes) fueron tres aportaciones importantes a una profesión que Ivy Lee veía como distinta a la publicidad y al periodismo y a la que empezó a llamar publicity. El objetivo de ésta era aumentar la imagen pública de una empresa, institución o persona consiguiendo la publicación de noticias positivas en prensa.
Edward Bernays
Edward Bernays, Ed Bernays (1891-1995), fue sobrino de Sigmund Freud. No era de extrañar, por tanto, que le apasionara la Psicología y la Sociología. Fue el primer profesor de Comunicación Corporativa del mundo y defendió aplicar el rigor científico y multidisciplinar a las relaciones públicas. En 1923 publicó el primer libro sobre la materia: Cristalizando la Opinión Pública.
Si bien la técnica preferida de Lee era la del guante vuelto, Bernays se dio cuenta de la importancia de los líderes de opinión para cambiar el comportamiento de las grandes masas. En los últimos años se habla de la importancia de los influyentes en las campañas de redes sociales. En realidad, Bernays ya se había dado cuenta de su peso a principios del siglo XX.
Dos casos sonados de éxito de Bernays fueron los encargos que recibió por parte de los productores de bacon y de tabaco para incentivar su compra. Se sirvió de pequeños líderes y prescriptores de opinión para cambiar los hábitos de consumo.
En el caso del tabaco, utilizó como ejemplo actrices y activistas por la igualdad para que las mujeres de clase media norteamericanas encontrasen el hábito de fumar como una herramienta de seducción o como un instrumento de inconformismo social o político.
En el caso del bacon, se valió de la opinión de dietistas para lanzar el mensaje de que es bueno tomar un desayuno contundente.
Una confesión
Sin embargo, Ivy Lee y Ed Bernays tuvieron (y tienen) sus detractores.
Me gustaría trasladarte mi opinión personal al respecto, totalmente criticable, cuestionable y rebatible. La excesiva cercanía de Lee y Bernays al poder (político y económico) les dio fama y prestigio profesional pero también les obligó, quizá, a pagar un excesivo vasallaje. Defendieron opciones (represiones policiales, consumo de productos nocivos, participaciones en conflictos bélicos) que traspasaron ciertas líneas. Dos palabras asociadas a los inicios de la profesión son, por desgracia, «propaganda» y «persuasión».
¿Las posturas de los padres de la profesión han hecho que ésta aún siga viéndose con malos ojos por parte de algunos periodistas? No sabría decirlo.
He leído textos de muchos colegas defendiendo a los padres de las relaciones públicas, defendiendo su transparencia y sus deseos de convertir a la comunicación corporativa en una disciplina basada en conocimientos científicos. Quizá estos compañeros me digan, haciendo un paralelismo entre la profesión de la abogacía y la de las relaciones públicas, que es lícito contratar a una agencia de comunicación para revertir una crisis de imagen o reputación. Y que la agencia, aplicando criterios profesionales, trabaje para el cliente de un modo, digamos, aséptico. Y tienen parte de razón, claro. Pero si alguien me preguntase si a mí me gustaría ser como Lee o Bernays contestaría, con toda rotundidad, que no. Hay muchas cosas por hacer en entornos cercanos y más sencillos. Y, sin duda, más tranquilos y más humanos.
El desarrollo
Sotelo Enríquez (2004) nos cuenta que entre los factores que ayudaron al desarrollo de la profesión se encuentran el reconocimiento del Derecho Universal a la Información, la economía de mercado y la responsabilidad pública de las empresas. Entre las primeras agencias se encontraban The Publicity Bureau (1900) y Hill & Knowlton (1928). El autor nos explica que su objetivo original era la publicity (recordemos: conseguir publicaciones positivas en los medios de comunicación), pero que más tarde ampliaron su radio de acción al marketing y la organización de eventos, por ejemplo.
La profesión empieza a despegar tras las II Guerra Mundial y la aparición de las primeras asociaciones profesionales. Algunos investigadores afirman que muchos excombatientes de la contienda mundial, que en periodo de guerra estaban destinados en los servicios de propaganda, encuentran en la publicidad y las relaciones públicas un medio idóneo de desarrollo profesional y vital.
En España, la dictadura tras la guerra civil y la falta de libertad de expresión retrasó la implantación de la comunicación corporativa. Sotelo Enríquez nos apunta que en 1960 (tuvimos que esperar muchas décadas respecto a Estados Unidos y el resto de Europa) se creó la Sociedad Anónima de RR.PP.
En la actualidad vivimos el tiempo, no ya del 2.0 y de las redes sociales, sino de la desintermediación y la comunicación transmedia, que veremos más adelante.
El modelo es el no-modelo
James E. Grunig y Todd Hunt nos hablaron de cuatro modelos de relaciones públicas, que cambiaron con los tiempos. José Luis Arceo (2006: 122 y sgts.) nos recuerda esos modelos y propone uno nuevo. Los cuatro modelos clásicos, explicados por Arceo y que te resumo aquí en dos pinceladas, son:
1.- El agente de prensa, con peso en los primeros años del siglo XX. Su objetivo es la publicity. Sus detractores critican su praxis poco ética.
2.- La información pública, que aparece en los primeros compases del siglo XX. Mejora ligeramente el modelo anterior pero, según Arceo, sigue lastrado por sus defectos.
3.- El bidireccional asimétrico, en torno a 1920 y con apogeo en la década de los 60. Arceo explica que este modelo utiliza investigación motivacional de los públicos «para intentar persuadir a esas audiencias desde el desequilibrio».
4.- El bidireccional simétrico, desde 1960. Con flujo en ambas direcciones, más democrático.
Modelo bidireccional
Y Arceo presenta un quinto modelo: el bidireccional simétrico persuasivo, que aúna las cualidades positivas de los bidireccionales.
Por su parte, Ignasi Vendrell (2010) propone el modelo mutidireccional horizontal, en el que los miembros son a la vez emisores y receptores (emirecs, siguiendo la terminología de Jean Cloutier) y donde éste transmite en todas direcciones y en un plano horizontal (sin jerarquías). Vendrell explica que este modelo «es medible cuantitativamente, a través de analítica web, métricas, e impacto y cualitativamente mediante parámetros como la participación, el compromiso, la comunalidad, la cordialidad a través de análisis coste beneficio y mapas de influencia».
Este modelo es de suma importancia si tenemos en cuenta los cambios hacia la sociedad red de los últimos tiempos, que debemos tener en cuenta para seguir activos.
Bibliografía
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—Arceo Vacas, J. L. (2006). La investigación de relaciones públicas en España. Anàlisi: Quaderns de comunicació i cultura, Nº 34. Págs. 111-124. Documento en línea. Disponible en: http://ddd.uab.cat/pub/analisi/02112175n34/02112175n34p111.pdf.
—Capriotti, P. (1999). Planificación estratégica de la imagen corporativa. Barcelona. Ariel. Documento en línea. Disponible en: https://paulcapriotti.wordpress.com/libros/
—Castillo Esparcia, A. (2004). Investigación sobre la evolución histórica de las relaciones públicas. Historia y comunicación social, Nº 9. Págs. 43-62. Documento en línea. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1075292.
—Costa, J. (2001). Imagen corporativa en el siglo XXI. Bueno Aires. La Crujía.
—Ind, N. (1992). La imagen corporativa. Estrategias para desarrollar programas de identidad eficaces. Madrid. Díaz de Santos.
—Jáuregui Atondo, R. (2009): Reputación corporativa, RSC, sostenibilidad, acción social. ¿De qué hablamos? Telos. Nº 79. Documento en línea. Disponible en: http://sociedadinformacion.fundacion.telefonica.com/telos/articulocuaderno.asp@idarticulo=2&rev=79.htm.
—Miquel Segarra, S.; Navarro Beltrán, M. (2016). Análisis de la investigación sobre la historia y evolución de las relaciones públicas y la comunicación corporativa en España. Doxa Comunicación. Revista interdisciplinar de estudios de comunicación y ciencias sociales, Nº. 22. Págs. 129-146. Documento en línea. Disponible en: http://dspace.ceu.es/bitstream/10637/8112/1/Analisis_SMiquelSegarra%26MNavarroBeltra_Doxa_2016.pdf.
—Sotelo Enríquez, C. (2004). Historia de la gestión de la comunicación en las organizaciones. En Losada Díaz, J. C. (coord.) Gestión de la Comunicación en las organizaciones. Barcelona. Ariel
—Vendrell, I. (2010). El paso de las relaciones con públicos a las relaciones con personas confirma el nuevo modelo multidireccional horizontal. Mediossociales.es Documento en línea. Disponible en: http://mediossociales.es/el-paso-de-las-relaciones-con-publicos-a-las-relaciones-con-personas-confirma-el-nuevo-modelo-multidireccional-horizontal/.
—Villafañe, J. (2003). Influencia de la comunicación en la reputación corporativa. En Cortina, A. (ed.lit.) Construir confianza. Ética de la empresa en la sociedad de la información y las comunicaciones. Madrid. Ed. Trotta
—Villafañe, J. (2004). La buena reputación. Claves del valor intangible de las empresas. Madrid. Pirámide.
—Villafañe, J. (2009). Reputación corporativa y RSC. Bases empíricas para un análisis. Telos. Nº 79. Documento en línea. Disponible en http://sociedadinformacion.fundacion.telefonica.com/telos/cuadernoimprimible.asp@idarticulo=3&rev=79.htm.
—Westphalen, M. H.; Piñeul, J. L. (1993). La dirección de comunicación. Madrid. Ed. del Prado.
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Ojalá hubierais conocido a mi amigo Felipe
(*) Publicado originariamente en LinkedIn el 10 de diciembre de 2025
Ojalá hubierais conocido a mi amigo Felipe. Creo que no hay un solo día en que no me acuerde de él. Lo conocí en una pequeña empresa, ya desaparecida, que hacía catálogos de ferias profesionales. Yo me había quedado en paro y una amiga mía había intercedido por mí para que me dieran ese trabajo. Mi misión era vender publicidad. Es decir, convencer a las empresas expositoras de la feria que contrataran publicidad en el catálogo oficial.
El primer día, al oírme cómo intentaba vender por teléfono, Felipe (mucho más mayor y bregado en la vida que yo) me espetó: «Oye, tú no has vendido publicidad en tu vida, ¿verdad?». Abochornado, le confesé que era la primera vez que lo hacía. Pero lejos de llevarse las manos a la cabeza, tomó una silla, se sentó a mi lado y me enseñó todos los trucos del oficio.
Estuve poco tiempo en aquella empresa porque encontré un trabajo de periodista. Me fui de allí con algo de tristeza, pero me llevé un tesoro: la amistad de Felipe. En realidad, se había convertido en más que eso: era mi #mentor. Primero me había enseñado todos los secretos de la profesión y luego, sin querer, compartía conmigo también todos los secretos de la vida.
En la práctica fue como mi hermano mayor. Alguna que otra vez llegó a mis oídos que me tenía mucho cariño. Cuando yo apenas había empezado mi doctorado, él ya daba por hecho que yo iba a ser profesor; cuando yo escribía algún que otro relato, él vaticinaba que yo algún día escribiría novelas. Cuando yo daba el salto a un nuevo empleo, él decía a todo el mundo que a mí nunca me faltaría trabajo.
Es importante que alguien crea en ti, ¿verdad?
Supe que más que un mentor había encontrado a un hermano cuando él empezó a preguntarme mi opinión sobre ciertos asuntos. Mi opinión también era importante para él.
Pero espera un momento: aquí no termina la historia.
Hace poco, en una reunión de amigos, Ignacio Jiménez Soler me apuntó algo revolucionario: si una institución quiere incluir el #mentoring en su seno, debe tener en cuenta que las mentorías no sólo deben ser de profesionales seniors a juniors, sino también al revés, mentorías inversas: de profesionales juniors a seniors. La idea de Nacho es fantástica: resignifica el concepto de mentor, lo revaloriza, elimina los prejuicios de la edad. Con este modelo de mentoría ganan todos. El junior se aprovecha de la experiencia de un senior y el senior derriba dogmas y tiene una visión nueva y vitalista de algo que despierte su interés.
Sería fantástico que una institución pusiera a disposición de sus públicos internos mentorías y mentorías inversas, ¿verdad?
#DircomFuturo #LiderarElCambio #ComunicaciónQueTransforma -
Un frontera en DIRCOM
(*) Post publicado originariamente en LinkedIn el 10 de febrero de 2025
Te voy a contar un secreto: yo soy un frontera, como dijo Adolfo Aristaráin en su maravillosa película «Un lugar en el mundo».
Un día, en una conversación telefónica, Joaquín Mouriz Costa me comentó que preparaba su candidatura a la presidencia de Dircom, Asociación de Directivos de Comunicación. Me alegré mucho por él. Pero, para mí, la sorpresa estaba aún por llegar: Joaquín me dijo que contaba conmigo en su equipo.
Sé que soy un tipo raro (te recuerdo que soy un frontera). Desde hace veinte años soy profesor de una fantástica universidad, de mucho prestigio (la Universidad Carlos III de Madrid), de la que soy vicerrector adjunto de comunicación y profesor titular. Sin embargo, paradoja, aún sigo considerándome consultor de comunicación y dircom. ¿Por qué? Muy sencillo:
➡️ Para intentar ser buen profesor y estar actualizado
➡️ Para no relajarme nunca en mis funciones docentes
➡️ Para saber que tengo que mejorar siempre dando clase
➡️ Para no adocenarme (nunca, jamás) en un cargo académico
Meses después de aquella conversación, estaba sentado con compañeras y compañeros de candidatura hablando de Comunicación Corporativa, de los problemas y soluciones de la profesión, del futuro de DIRCOM.
Acepté la propuesta de Joaquín para ayudar de forma absolutamente desinteresada a una asociación y a un colectivo.Vasos comunicantes
Pero, también, lo reconozco, acepté de forma egoísta, en cierto modo. Por un lado, seguiré llevando a mis estudiantes la realidad y el día a día de la comunicación corporativa. Les ayudaré para que el tránsito entre la Universidad y la profesión sea más efectivo. Por otro lado, mis compañeros y yo llevaremos a DIRCOM y a la profesión todas las ideas, futuro y talento que se genera en las Universidades.
Soy un frontera. Y los fronteras vivimos entre mundos y creamos vasos comunicantes. Por eso acepté la propuesta de Joaquín. Por eso soy profesor universitario. Por eso me siento aún consultor.
Mis compañeros de candidatura conforman un equipazo:
Joaquín Mouriz Costa, Jorge Álvarez-Naveiro, David Álvaro García, Cristina Caballero, Paloma Cabrera Lopez, Doris Casares, Sebastián Cebrián Gil, Almudena Cobas Bastida, MÓNICA ESCUSA CAMPOS, Laura Gonzalvo Bas, Fernando Geijo Nares, Asier Ibarrondo Agromayor, Ignacio Jiménez Soler, María Lacasa Marquina, Jaime Massó Caballero, Ignacio Mata Maeso, Ester Medico, Patricia Peiró Hergueta, Ana Porto, Tania Puche, Roberto Sanz Soblechero y Sergio Vicente.
De ellos, la comisión de hashtag# la formamos María Díaz (Esade), Jaime Massó (Esic). Ester Medico (UOC), David Álvaro (Acento) y yo (UC3M).
Vamos a ayudar y trabajar para que las «cosas sucedan».
hashtag#DircomFuturo hashtag#LiderarElCambio hashtag#ComunicacionQueTransforma hashtag#LiderazgoComunicativo -
Nuestra Intercampus o por qué hay que practicar deporte
(*) Post publicado originariamente en LinkedIn el 19 de noviembre de 2025)
Hubo una época (cuando era joven, entre los 20 y los 26 años, quizá) en la que yo jugué al fútbol. Era portero y, como era bastante «discreto» (por no decir «malo»), cuando me salía un partido bueno todo mi equipo lo festejaba a lo grande, como si hubiéramos ganado un título. «¡Hay portero! ¡Hay portero!», gritaba en el campo mi amigo Ricardo, con una mezcla de alivio, alegría y a veces (también, y por qué no decirlo) admiración.
Los amigos nos inscribíamos en ligas municipales. Solíamos jugar los sábados por la mañana, y eso era fantástico porque, después del partido, nos tomábamos unas cañas y a veces comíamos de raciones.
Jugábamos para pasarlo bien. Éramos muy felices.
Pero las ligas municipales eran lo más parecido a Vietnam que he visto en mi corta carrera de deportista. A veces nos enfrentábamos a contrarios tan agresivos que bien hubieran podido llevar camisetas con el lema Born to kill.
Cuando nos encontrábamos con esta clase de equipos, teníamos entre nosotros un chiste-advertencia: «Cuidado con éstos, que parece que se están jugando la UEFA».
A nosotros nos daba igual perder en el campo. El partido ya lo habíamos ganado antes con las risas y después con las cervezas.
Quizá por ello siempre me ha caído bien la gente que hace deporte sin afán competitivo, sólo para ser feliz y pasarlo bien.
¿Por qué te cuento esto? En la Universidad Carlos III de Madrid ya estamos preparando nuestra tradicional carrera, la Intercampus. Es una carrera solidaria (lo recaudado el año pasado se destinará a la lucha contra la ELA) y ya cuenta con 25 años de historia. Te doy algunos datos: cada año se inscriben cerca de 2.000 corredores, participan 260 personas en la organización y cuenta con 40 fisioterapeutas.
Ah, y lo más importante: estamos buscando patrocinadores. Y patrocinar una carrera con fines solidarios y para que la gente sea feliz mola. Mola mucho.
Tenéis más información en este enlace. -
Un nuevo reto personal
(*) Post originariamente publicado en LinkedIn el 20 de octubre de 2025
Ayer, mi amigo Eduardo Caldarola de Bello me preguntaba, delante de una cerveza, cómo era, con 56 años, impartir clase a estudiantes de 22.
Le respondí que conforme tienes más edad la tarea se vuelve más ardua (puesto que ellos te ven como un «señoro», como algo caduco, como parte estática e intemporal una gran Institución).
Pero también le dije que, precisamente, ahí está el reto personal, emocional e intelectual que me pongo a mí mismo. Conforme pasan los años la tarea se vuelve más difícil, sí. Pero también más apasionante, más enriquecedora, más humana.
Conforme pasan los años me preparo más, me formo más, leo más. Y, por supuesto, escucho más. Derribo, quemo y entierro más dogmas. Siento más. Amo más a mi profesión. El último reto gran reto es IA.
Aquí os dejo un texto de Víctor Palau, director y editor de Gráffica. Merece la pena leerlo. Trata sobre la IA y sobre cómo tenemos que actuar los docentes.
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Comunicación Corporativa: contexto internacional de su enseñanza universitaria
(*) Extracto de un capítulo del plan docente e investigador presentado en las oposiciones a Profesor Titular de Universidad el 10 de marzo de 2025
Como materia, la Comunicación Corporativa se imparte en las principales universidades del mundo. Sin embargo, no siempre como asignatura de grado (sino en postgrado) y tampoco siempre dentro de los planes de estudio de Periodismo. Esta circunstancia hace especialmente difícil que se puedan hallar unos rasgos paradigmáticos de su didáctica.
En Estados Unidos, la New York University (cuna académica de la asignatura de la mano de Edward Bernays) ofrece, en su School of Professional Studies, el Máster en Corporate and Organizational Communication.
La Universidad de Columbia oferta esta materia en el Master of Science in Strategic Communication.
La University of Southern California (USC), dentro de la Annenberg School for Communication and Journalism, cuenta con el Master of Science in Public Relations Innovation, Strategy and Management. Este postgrado ofrece asignaturas relacionadas con la comunicación corporativa (comunicación estratégica, comunicación de crisis).
La Northwestern University, a través de su School of Communication, oferta el grado de Communication Studies. Su plan de estudios incluye cursos avanzados en comunicación organizacional y estrategias corporativas.
En Latinoamérica destacan la Universidad de Buenos Aires (UBA) con su Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y la Universidad de Lima con su Licenciatura en Comunicación. En ambas, la comunicación corporativa tiene una presencia destacada, siempre relacionada con la praxis del Periodismo. No se pueden olvidar, en México, los estudios de Comunicación y Periodismo, con asignaturas de comunicación estratégica.
En la Unión Europea, la London School of Economics and Political Science oferta el reconocido máster en Strategic Communications.
En los últimos años está alcanzando visibilidad la Rotterdam School of Management, de la Erasmus University, donde imparte clase el académico J. P. Cornelissen. Cornelissen es autor de uno de los manuales de más populares la materia en todo el mundo, Corporate Communication: A Guide to Theory and Practice.
La University of Amsterdam presenta la licenciatura Communication Science, con asignaturas que se engloban en la comunicación corporativa e institucional.
En la UC3M
Me consta que las compañeras y compañeros de otras Universidades imparten la asignatura con altos estándares de calidad. Sin embargo, para no incurrir en agravios comparativos, sólo hablaré de cómo se imparte la comunicación corporativa en la UC3M.
La actual asignatura que trata sobre la materia en Grado y Doble Grado se llama Información Institucional y aquí tienes su ficha dentro del plan de estudios. Los estudiantes adquirirán los conocimientos y habilidades necesarias para:
- Investigar y entender la comunicación corporativa en un marco social y económico.
- Trabajar como director o directora de comunicación de una empresa, jefe de prensa o consultor externo de comunicación.
Como habrás visto en su ficha, los estudiantes aprenderán a diseñar un plan de estratégico de comunicación o un plan de crisis, por ejemplo. Comprenderán la mecánica de la comunicación interna. Dominarán los fundamentos de la identidad visual corporativa. Sabrán cómo establecer dinámicas profesionales con los medios de comunicación. Podrán formar portavoces, etc., etc., etc.
La asignatura supone 6 créditos ECTS.
¿Qué es un crédito ECTS? Aquí te lo explica la UC3M: el European Credit Transfer System representa el número de horas que dedica el estudiante a esta asignatura. 1 crédito ECT equivale a 25 horas de trabajo. Por lo tanto, el estudiante dedicará 150 horas a esta asignatura.
No está mal, ¿verdad?
A partir del curso 25-26 echará a rodar nuestro nuevo plan de estudios y la asignatura se denominará Comunicación Institucional y Corporativa (una denominación, creo yo, más acertada) y descubrirá al estudiante una versión aún más actualizada de la materia. De este modo, no hablaremos tanto de comunicación política y sí de Liderazgo. Y daremos cabida no sólo a la identidad visual corporativa, sino también a la identidad verbal gracias al naming y al copywriting, por ejemplo.
Otros caminos
Dentro de Grado también encontramos la asignatura Comunicación en la Empresa (Comunicación Interna).
En postgrados, la UC3M cuenta con el Máster en Comunicación Corporativa e Institucional.
Y, también dentro de postgrados, el Máster Universitario en Comunicación Publicitaria ofrece la asignatura Comunicación Corporativa, que tengo el lujo de coordinar.
(*) Créditos imagen: Universidad Carlos III de Madrid
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Harvard-Trump: ¿Y si la solución está en confiar de nuevo en las Instituciones?
Leo esta mañana en El País que Harvard está plantando cara a Donald Trump para defender su libertad académica. El presidente norteamericano quiere amordazar a esta universidad paralizando una ayuda de 2.200 millones de dólares por por ser (supuestamente) antisemita y seguir la ideología woke.
El hecho es grave. No sólo por paralizar ese dinero (imaginad todos los proyectos de investigación que quedan en suspenso) sino por lo que esta acción simboliza.
Quizá esto vaya un paso más allá de la imposición de hegemonía cultural, como diría Gramsci. Porque hasta el más simple ciudadano puede percibir que es una advertencia. Como me apuntaba hoy una compañera de la Universidad, es decir al mundo que «ser rebelde te va a salir muy caro».
Desgaste de credibilidad
Las últimas décadas han supuesto un desgaste de credibilidad de las Instituciones en todo el mundo: desde la más sencilla ONG hasta el controvertido Vaticano, pasando por los cascos azules de la ONU, los partidos políticos y, por supuesto, las Universidades.
Los intentos de desprestigiarlas no son nuevos.
Está claro que no son instituciones perfectas. Pero hoy conforman uno de los pocos espacios en donde existe libertad intelectual. Y pruebas de ello son tanto alabanzas como críticas hacia su espíritu en su propio seno.
Las Universidades son espacios de diálogo, pensamiento y convivencia. Son fundamentales espacios de diversidad. Y, además, no están tan alejadas del tejido empresarial como algunos piensan. En España, en 2024, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades financió con cerca de 857,8 millones de euros la contratación de jóvenes investigadores y proyectos de investigación. De este modo se posibilitaba la transferencia de conocimiento entre universidad y empresa.
Además, la producción científica de las universidades españolas se ha duplicado en la última década. En concreto, el número de publicaciones en revistas científicas de impacto pasó de 60.294 en 2012 a 102.987 en 2022. Las universidades públicas contribuyeron con el 92% de la producción.
¿Por qué se quiere desprestigiarlas? Mejor dicho: ¿Para qué?
En La era del capitalismo de la vigilancia, la académica Shoshana Zuboff se pregunta si un ciudadano, por sí mismo, puede hacer frente a un relato hegemónico, consumiendo redes sociales y cultura mainstream.
Parece claro que no. Y si un individuo solo no puede, al menos puede intentarlo en ciertos lugares simbólicos. La Universidad es uno de ellos. Quién sabe si hoy son el único escenario donde se puede construir una nueva paz social.
(*) Créditos imagen: Czapp Árpád en Pexels.
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Greimas y Campbell para ganar la «batalla del relato»
Publiqué junto a las profesoras Paloma Piqueiras y María Luisa Sánchez Calero «Greimas, Campbell y Díaz Ayuso: Un enfoque transdisciplinar sobre la ‘batalla del relato’». Este texto es un capítulo del libro Entre pantallas y realidades: una travesía por el universo audiovisual, editado por MCGraw Hill (2024) y coordinado por Javier Sierra y Sheila Liberal. Nuestra investigación demuestra que el discurso de una figura política de envergadura puede analizarse desde la narratología clásica y los fundamentos básicos del storytelling.
Os animo a que leáis el texto. Como explicamos en su introducción Paloma, Mª Luisa y yo, «los resultados obtenidos en ningún caso son partidistas, ni pretenden justificar ningún relato ni, por supuesto, hacer valoraciones legales, morales o políticas«.
Algunas conclusiones
- El discurso realizado por Isabel Díaz Ayuso (febrero de 2022), con el que denunció que la Dirección Nacional de su propio partido quería frenar su ascenso político acusándola de corrupción, es parecido al modelo actancial de Greimas y al monomito de Campbell.
- En cuanto al modelo actancial de Greimas: la presidenta de la Comunidad de Madrid actúa como Sujeto, persigue unos Objetivos, tiene un Destinador que le marca un camino, trabaja para unos Destinatarios, cuenta con Ayudantes y tiene Oponentes.
- Sobre el monomito de Campbell, podemos decir que el camino marcado por su Destinador (Miguel Ángel Rodríguez) está jalonado de etapas y de pruebas a superar. Este camino es propio de un héroe (en este caso heroína). El camino se corresponde con un viaje físico pero también es interior. La heroína deja su lugar de origen, encuentra aliados y enemigos, se enfrenta a pruebas y está al borde de la muerte (en este caso política). Pero renace como sujeto nuevo.
- En el caso del discurso político, tanto el sistema actancial de Greimas como el monomito de Campbell son percibidos como resultado de una estrategia, plan o guion.
(*) Al final de esta página tienes el capítulo para descargar.

