Categoría: Apuntes

  • Qué es la Comunicación Corporativa

    No existe una definición clara de comunicación corporativa. Westphalen y Piñuel (1993: 766) la definen como un «conjunto de operaciones de comunicación realizadas por instituciones (empresas, asociaciones, administraciones públicas, partidos políticos) tratando de hacerse conocer o de mejorar su imagen». Al igual que otros muchos autores, éstos distinguen la comunicación corporativa de la de producto; es decir, la comunicación corporativa no es publicidad ni marketing y su objetivo es transmitir intangibles.

    Eliges una empresa por intangibles

    Los intangibles son el espíritu, las señas de identidad de una corporación, los detalles que diferencian a una institución de otra. No se pueden medir ni cuantificar. Los intangibles son esenciales en la psicología humana: nos enamoramos de nuestra pareja por detalles apenas perceptibles; viajamos a un destino en vez de a otro por una corazonada; escogemos un smartphone en vez de otro porque intuimos que con él estaremos más cómodos.

    Y somos felices así.

    La cultura corporativa es uno de esos intangibles por los que una institución se distingue de otras. Westphalen y Piñuel (ibídem) creen que la cultura corporativa es el «conjunto de actitudes, comportamientos, tradiciones, rituales y valores compartidos» por los integrantes de una empresa. La cultura corporativa, dicen estos autores, está «reflejada en la personalidad de sus dirigentes o fundadores». Quien dude de esto puede fijarse en los casos de Steve Jobs, Richard Branson o Mark Zuckerberg.

    Villafañe (2003) relaciona la cultura corporativa con la reputación y con el comportamiento de los empleados y directivos de una organización.

    Estoy convencido de que a ti te gusta o te gustaría trabajar en una empresa o en otra por su cultura corporativa, por los intangibles que transmite. Esa atracción es el employer branding, la reputación que tiene una empresa como fuente de empleo y de desarrollo profesional.

    La Imagen de una empresa no pertenece a la empresa, sino a sus públicos, y no tiene una sino muchas

    Los comunicadores corporativos trabajamos con algo tan volátil como la imagen.

    Para Ind (1992), todo lo que hace una empresa influye en su imagen. «El problema que hay que afrontar», explica, «es que públicos diferentes interpretan los mensajes de forma diferente. Así pues, la gestión de la imagen corporativa es una tarea permanente».

    Capriotti (1999: 130), dice que «la imagen no es un recurso de la empresa y, por tanto, ésta no puede manipularla fácilmente y comunicarla a sus públicos, sino que es algo que está en los públicos y, por ello, es incontrolable en gran medida».

    Múltiples imágenes

    En consonancia con las palabras de Ind, Capriotti señala (ibídem) que, «cada público posee una imagen corporativa propia de una organización, que difiere de la existente en otros públicos de la misma compañía. Por lo tanto, podemos decir que no existe una imagen corporativa única, sino una multiplicidad de imágenes corporativas de una empresa, correspondientes a cada uno de los públicos con los que interacciona la organización».

    En el seno de una organización hay también varias imágenes: la autoimagen (que tiene de sí misma), la imagen intencional (la que se quiere transmitir) y la imagen percibida por los públicos (cómo perciben ellos a la institución).

    Villafañe (2004: 191) recalca el carácter estratégico de la imagen intencional. Es «la imagen que una organización quiere proyectar de sí misma ante sus públicos prioritarios, a través de su personalidad corporativa, por ser la que mejor satisface los objetivos de un proyecto empresarial. Es», continúa, «un concepto sinónimo del de imagen necesaria y muy próximo al de posicionamiento estratégico».

    Imagen y reputación son conceptos distintos

    Imagen Pública no es lo mismo que Reputación. Si bien la imagen pública es una impronta, que sufre altos y bajos acusados, la reputación es una percepción más compleja, crisol de otras, como la Imagen Pública, la Responsabilidad Social Corporativa y la consecución de objetivos empresariales. Autores como Villafañe (2009), Jáuregui Atondo (2009) y Sánchez Hernández y Barriuso Iglesias (2007) hacen reflexiones sobre la reputación como resultado de la conjunción de otras variables.

    La reputación genera employer branding (atractivo de una empresa para trabajar en ella).

    Aunque más adelante hablaremos de la comunicación de crisis, la diferencia entre estos dos conceptos hace que adelantemos un poco (sólo unos apuntes) la importancia de la reputación para superar vicisitudes.

    Si tenemos en cuenta que la reputación no sólo es imagen pública sino, además, una base ética y resultados cuantificables, encontramos que una crisis de imagen, sí por sí misma, puede afectar gravemente y durante cierto tiempo a una empresa, pero no necesariamente será tan profunda como para provocar su desaparición. En otras palabras: sé ético, trabaja y cumple con los objetivos y, así, cuando venga una crisis podrás combatirla mejor.

    Los padres de la profesión fueron periodistas

    Hasta hace pocos años, la pareja de baile ideal de los departamentos de comunicación corporativa fueron los medios de comunicación, pues éstos eran el altavoz o la caja de resonancias de los mensajes de las empresas.

    El padre de la comunicación corporativa, Ivy Ledbetter Lee, Ivy Lee (1877-1934), estudió en Princeton. Fue periodista antes de dedicarse a la comunicación empresarial. En 1906 fue cofundador de la agencia de relaciones públicas Parker & Lee.

    En 1914 fue contratado por John Rockefeller para establecer buenas relaciones entre él y los periodistas. Éstos tenían una visión negativa de él, tal como explica Castillo Esparcia (2004: 48), sobre todo tras la violenta represión de una huelga en una de sus fábricas, la Colorado Fuel and Iron Company, que se saldó con el dramático resultado de 28 muertos.

    Guante vuelto

    Más tarde fue contratado por la Pennsylvania Rail Road para gestionar la crisis provocada por el descarrilamiento de un tren, también con consecuencias fatales. Lee organizó lo que fue el primer viaje de prensa de la historia: llevó a periodistas al lugar de los hechos para que vieran, sobre el terreno, cómo había sido el accidente y comprobaran las causas. En definitiva, lo que estaba haciendo Lee era aplicar la transparencia informativa y ponérselo fácil a sus antiguos compañeros de la prensa para evitar, de este modo, la publicación de informaciones sin contrastar.

    El contacto directo con los que habían sido sus compañeros, aplicar la transparencia informativa y utilizar la estrategia del guante vuelto (focalizar la atención sobre los puntos a priori débiles de sus clientes, para presentarlos como virtudes) fueron tres aportaciones importantes a una profesión que Ivy Lee veía como distinta a la publicidad y al periodismo y a la que empezó a llamar publicity. El objetivo de ésta era aumentar la imagen pública de una empresa, institución o persona consiguiendo la publicación de noticias positivas en prensa.

    Edward Bernays

    Edward Bernays, Ed Bernays (1891-1995), fue sobrino de Sigmund Freud. No era de extrañar, por tanto, que le apasionara la Psicología y la Sociología. Fue el primer profesor de Comunicación Corporativa del mundo y defendió aplicar el rigor científico y multidisciplinar a las relaciones públicas. En 1923 publicó el primer libro sobre la materia: Cristalizando la Opinión Pública.

    Si bien la técnica preferida de Lee era la del guante vuelto, Bernays se dio cuenta de la importancia de los líderes de opinión para cambiar el comportamiento de las grandes masas. En los últimos años se habla de la importancia de los influyentes en las campañas de redes sociales. En realidad, Bernays ya se había dado cuenta de su peso a principios del siglo XX.

    Dos casos sonados de éxito de Bernays fueron los encargos que recibió por parte de los productores de bacon y de tabaco para incentivar su compra. Se sirvió de pequeños líderes y prescriptores de opinión para cambiar los hábitos de consumo.

    En el caso del tabaco, utilizó como ejemplo actrices y activistas por la igualdad para que las mujeres de clase media norteamericanas encontrasen el hábito de fumar como una herramienta de seducción o como un instrumento de inconformismo social o político.

    En el caso del bacon, se valió de la opinión de dietistas para lanzar el mensaje de que es bueno tomar un desayuno contundente.

    Una confesión

    Sin embargo, Ivy Lee y Ed Bernays tuvieron (y tienen) sus detractores.

    Me gustaría trasladarte mi opinión personal al respecto, totalmente criticable, cuestionable y rebatible. La excesiva cercanía de Lee y Bernays al poder (político y económico) les dio fama y prestigio profesional pero también les obligó, quizá, a pagar un excesivo vasallaje. Defendieron opciones (represiones policiales, consumo de productos nocivos, participaciones en conflictos bélicos) que traspasaron ciertas líneas. Dos palabras asociadas a los inicios de la profesión son, por desgracia, «propaganda» y «persuasión».

    ¿Las posturas de los padres de la profesión han hecho que ésta aún siga viéndose con malos ojos por parte de algunos periodistas? No sabría decirlo.

    He leído textos de muchos colegas defendiendo a los padres de las relaciones públicas, defendiendo su transparencia y sus deseos de convertir a la comunicación corporativa en una disciplina basada en conocimientos científicos. Quizá estos compañeros me digan, haciendo un paralelismo entre la profesión de la abogacía y la de las relaciones públicas, que es lícito contratar a una agencia de comunicación para revertir una crisis de imagen o reputación. Y que la agencia, aplicando criterios profesionales, trabaje para el cliente de un modo, digamos, aséptico. Y tienen parte de razón, claro. Pero si alguien me preguntase si a mí me gustaría ser como Lee o Bernays contestaría, con toda rotundidad, que no. Hay muchas cosas por hacer en entornos cercanos y más sencillos. Y, sin duda, más tranquilos y más humanos.

    El desarrollo

    Sotelo Enríquez (2004) nos cuenta que entre los factores que ayudaron al desarrollo de la profesión se encuentran el reconocimiento del Derecho Universal a la Información, la economía de mercado y la responsabilidad pública de las empresas. Entre las primeras agencias se encontraban The Publicity Bureau (1900) y Hill & Knowlton (1928). El autor nos explica que su objetivo original era la publicity (recordemos: conseguir publicaciones positivas en los medios de comunicación), pero que más tarde ampliaron su radio de acción al marketing y la organización de eventos, por ejemplo.

    La profesión empieza a despegar tras las II Guerra Mundial y la aparición de las primeras asociaciones profesionales. Algunos investigadores afirman que muchos excombatientes de la contienda mundial, que en periodo de guerra estaban destinados en los servicios de propaganda, encuentran en la publicidad y las relaciones públicas un medio idóneo de desarrollo profesional y vital.

    En España, la dictadura tras la guerra civil y la falta de libertad de expresión retrasó la implantación de la comunicación corporativa. Sotelo Enríquez nos apunta que en 1960 (tuvimos que esperar muchas décadas respecto a Estados Unidos y el resto de Europa) se creó la Sociedad Anónima de RR.PP.

    En la actualidad vivimos el tiempo, no ya del 2.0 y de las redes sociales, sino de la desintermediación y la comunicación transmedia, que veremos más adelante.

    El modelo es el no-modelo

    James E. Grunig y Todd Hunt nos hablaron de cuatro modelos de relaciones públicas, que cambiaron con los tiempos. José Luis Arceo (2006: 122 y sgts.) nos recuerda esos modelos y propone uno nuevo. Los cuatro modelos clásicos, explicados por Arceo y que te resumo aquí en dos pinceladas, son:

    1.- El agente de prensa, con peso en los primeros años del siglo XX. Su objetivo es la publicity. Sus detractores critican su praxis poco ética.

    2.- La información pública, que aparece en los primeros compases del siglo XX. Mejora ligeramente el modelo anterior pero, según Arceo, sigue lastrado por sus defectos.

    3.- El bidireccional asimétrico, en torno a 1920 y con apogeo en la década de los 60. Arceo explica que este modelo utiliza investigación motivacional de los públicos «para intentar persuadir a esas audiencias desde el desequilibrio».

    4.- El bidireccional simétrico, desde 1960. Con flujo en ambas direcciones, más democrático.

    Modelo bidireccional

    Y Arceo presenta un quinto modelo: el bidireccional simétrico persuasivo, que aúna las cualidades positivas de los bidireccionales.

    Por su parte, Ignasi Vendrell (2010) propone el modelo mutidireccional horizontal, en el que los miembros son a la vez emisores y receptores (emirecs, siguiendo la terminología de Jean Cloutier) y donde éste transmite en todas direcciones y en un plano horizontal (sin jerarquías). Vendrell explica que este modelo «es medible cuantitativamente, a través de analítica web, métricas, e impacto y cualitativamente mediante parámetros como la participación, el compromiso, la comunalidad, la cordialidad a través de análisis coste beneficio y mapas de influencia».

    Este modelo es de suma importancia si tenemos en cuenta los cambios hacia la sociedad red de los últimos tiempos, que debemos tener en cuenta para seguir activos.

    Bibliografía

    —Almansa Martínez, A. (2004). Historia de los gabinetes de comunicación en España. En Historia y comunicación social, Nº 9. Págs. 5-21. Documento en línea. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1075286.

    —Arceo Vacas, J. L. (2006). La investigación de relaciones públicas en España. Anàlisi: Quaderns de comunicació i cultura, Nº 34. Págs. 111-124. Documento en línea. Disponible en: http://ddd.uab.cat/pub/analisi/02112175n34/02112175n34p111.pdf.

    —Capriotti, P. (1999). Planificación estratégica de la imagen corporativa. Barcelona. Ariel. Documento en línea. Disponible en: https://paulcapriotti.wordpress.com/libros/

    —Castillo Esparcia, A. (2004). Investigación sobre la evolución histórica de las relaciones públicas. Historia y comunicación social, Nº 9. Págs. 43-62. Documento en línea. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1075292.

    —Costa, J. (2001). Imagen corporativa en el siglo XXI. Bueno Aires. La Crujía.

    —Ind, N. (1992). La imagen corporativa. Estrategias para desarrollar programas de identidad eficaces. Madrid. Díaz de Santos.

    —Jáuregui Atondo, R. (2009): Reputación corporativa, RSC, sostenibilidad, acción social. ¿De qué hablamos? Telos. Nº 79. Documento en línea. Disponible en: http://sociedadinformacion.fundacion.telefonica.com/telos/articulocuaderno.asp@idarticulo=2&rev=79.htm.

    —Miquel Segarra, S.; Navarro Beltrán, M. (2016). Análisis de la investigación sobre la historia y evolución de las relaciones públicas y la comunicación corporativa en España. Doxa Comunicación. Revista interdisciplinar de estudios de comunicación y ciencias sociales, Nº. 22. Págs. 129-146. Documento en línea. Disponible en: http://dspace.ceu.es/bitstream/10637/8112/1/Analisis_SMiquelSegarra%26MNavarroBeltra_Doxa_2016.pdf.

    —Sotelo Enríquez, C. (2004). Historia de la gestión de la comunicación en las organizaciones. En Losada Díaz, J. C. (coord.) Gestión de la Comunicación en las organizaciones. Barcelona. Ariel

    —Vendrell, I. (2010). El paso de las relaciones con públicos a las relaciones con personas confirma el nuevo modelo multidireccional horizontal. Mediossociales.es Documento en línea. Disponible en: http://mediossociales.es/el-paso-de-las-relaciones-con-publicos-a-las-relaciones-con-personas-confirma-el-nuevo-modelo-multidireccional-horizontal/.

     —Villafañe, J. (2003). Influencia de la comunicación en la reputación corporativa. En Cortina, A. (ed.lit.) Construir confianza. Ética de la empresa en la sociedad de la información y las comunicaciones. Madrid. Ed. Trotta

     —Villafañe, J. (2004). La buena reputación. Claves del valor intangible de las empresas. Madrid. Pirámide.

    —Villafañe, J. (2009). Reputación corporativa y RSC. Bases empíricas para un análisis. Telos. Nº 79. Documento en línea. Disponible en http://sociedadinformacion.fundacion.telefonica.com/telos/cuadernoimprimible.asp@idarticulo=3&rev=79.htm.

    —Westphalen, M. H.; Piñeul, J. L. (1993). La dirección de comunicación. Madrid. Ed. del Prado.

  • Comunicación Corporativa: contexto internacional de su enseñanza universitaria

    (*) Extracto de un capítulo del plan docente e investigador presentado en las oposiciones a Profesor Titular de Universidad el 10 de marzo de 2025

    Edificio Adolfo Posadas -Adolfo Posadas Building

    Como materia, la Comunicación Corporativa se imparte en las principales universidades del mundo. Sin embargo, no siempre como asignatura de grado (sino en postgrado) y tampoco siempre dentro de los planes de estudio de Periodismo. Esta circunstancia hace especialmente difícil que se puedan hallar unos rasgos paradigmáticos de su didáctica.

    En Estados Unidos, la New York University (cuna académica de la asignatura de la mano de Edward Bernays) ofrece, en su School of Professional Studies, el Máster en Corporate and Organizational Communication.

    La Universidad de Columbia oferta esta materia en el Master of Science in Strategic Communication.

    La University of Southern California (USC), dentro de la Annenberg School for Communication and Journalism, cuenta con el Master of Science in Public Relations Innovation, Strategy and Management. Este postgrado ofrece asignaturas relacionadas con la comunicación corporativa (comunicación estratégica, comunicación de crisis).

    La Northwestern University, a través de su School of Communication, oferta el grado de Communication Studies. Su plan de estudios incluye cursos avanzados en comunicación organizacional y estrategias corporativas.

    En Latinoamérica destacan la Universidad de Buenos Aires (UBA) con su Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y la Universidad de Lima con su Licenciatura en Comunicación. En ambas, la comunicación corporativa tiene una presencia destacada, siempre relacionada con la praxis del Periodismo. No se pueden olvidar, en México, los estudios de Comunicación y Periodismo, con asignaturas de comunicación estratégica.

    En la Unión Europea, la London School of Economics and Political Science oferta el reconocido máster en Strategic Communications.

    En los últimos años está alcanzando visibilidad la Rotterdam School of Management, de la Erasmus University, donde imparte clase el académico J. P. Cornelissen. Cornelissen es autor de uno de los manuales de más populares la materia en todo el mundo, Corporate Communication: A Guide to Theory and Practice.

    En la UC3M

    Me consta que las compañeras y compañeros de otras Universidades imparten la asignatura con altos estándares de calidad. Sin embargo, para no incurrir en agravios comparativos, sólo hablaré de cómo se imparte la comunicación corporativa en la UC3M.

    La actual asignatura que trata sobre la materia en Grado y Doble Grado se llama Información Institucional y aquí tienes su ficha dentro del plan de estudios. Los estudiantes adquirirán los conocimientos y habilidades necesarias para:

    1. Investigar y entender la comunicación corporativa en un marco social y económico.
    2. Trabajar como director o directora de comunicación de una empresa, jefe de prensa o consultor externo de comunicación.

    Como habrás visto en su ficha, los estudiantes aprenderán a diseñar un plan de estratégico de comunicación o un plan de crisis, por ejemplo. Comprenderán la mecánica de la comunicación interna. Dominarán los fundamentos de la identidad visual corporativa. Sabrán cómo establecer dinámicas profesionales con los medios de comunicación. Podrán formar portavoces, etc., etc., etc.

    La asignatura supone 6 créditos ECTS.

    ¿Qué es un crédito ECTS? Aquí te lo explica la UC3M: el European Credit Transfer System representa el número de horas que dedica el estudiante a esta asignatura. 1 crédito ECT equivale a 25 horas de trabajo. Por lo tanto, el estudiante dedicará 150 horas a esta asignatura.

    No está mal, ¿verdad?

    A partir del curso 25-26 echará a rodar nuestro nuevo plan de estudios y la asignatura se denominará Comunicación Institucional y Corporativa (una denominación, creo yo, más acertada) y descubrirá al estudiante una versión aún más actualizada de la materia. De este modo, no hablaremos tanto de comunicación política y sí de Liderazgo. Y daremos cabida no sólo a la identidad visual corporativa, sino también a la identidad verbal gracias al naming y al copywriting, por ejemplo.

    Otros caminos

    Dentro de Grado también encontramos la asignatura Comunicación en la Empresa (Comunicación Interna).

    En postgrados, la UC3M cuenta con el Máster en Comunicación Corporativa e Institucional.

    Y, también dentro de postgrados, el Máster Universitario en Comunicación Publicitaria ofrece la asignatura Comunicación Corporativa, que tengo el lujo de coordinar.

    (*) Créditos imagen: Universidad Carlos III de Madrid

  • Películas, series y documentales con la comunicación corporativa e institucional de fondo

    La fiebre, Moncloa: cuatro estaciones; Los idus de marzo, El gran hackeo, El cuarto poder o Ted Lasso. Estas son algunas películas, series y documentales que suelo recomendar en clase.

    La fiebre. (La fièvre, Eric Benzekri y Ziad Doueiri, 2023). Me la recomendó Álvaro. Durante una entrega de premios, un conocido futbolista agrede a su entrenador en lo que parece un enfado por motivos racistas. La opinión pública se polariza y aquello que en principio sólo era fútbol esconde una verdad más oscura, que va más allá incluso del racismo. Para los amantes de la comunicación de crisis, la lucha contra la desinformación y la formación de la opinión pública.

    Lo que más me gustó: Refleja vivamente las conversaciones y matices de un comité de crisis. No cabe duda de que los guionistas se han documentado bien. La serie transmite a la perfección que para tomar buenas decisiones hay que trabajar primero el análisis de datos. De esta forma, los focus group, las encuestas, la analítica de redes sociales, etc., son elementos que se repiten en el argumento, pero con todo el sentido. La historia hace hincapié, también, en que un buen consultor debe tener una cultura general amplia, por encima de la media, para comprender situaciones, prever escenarios y empatizar con sujetos. Las referencias a novelas y ensayos con frecuentes.

    El ritmo narrativo es óptimo, la fotografía es muy buena y los actores hacen un trabajo magnífico.

    Lo que menos me gustó: Nada. Es perfecta.

    Moncloa: cuatro estaciones: Episodio 3 – Otoño. (Curro Sánchez Varela, 2024). Moncloa: cuatro estaciones es un documental de cuatro capítulos que analiza la Presidencia del Gobierno de España tomando como base metafórica el Palacio de La Moncloa. El capítulo 3 está dedicado al aparato de Comunicación Institucional que rodea al Presidente, Pedro Sánchez. Muy recomendable para todas las personas a las que les gusta la comunicación institucional y política, independientemente de a qué partido voten.

    Lo que más me gustó: Se evidencia que en la comunicación institucional nada se deja al azar y que hay un importante trabajo previo en todas las acciones comunicativas de Presidencia del Gobierno. Importante equilibrio entre profesionales de distintas generaciones y perfiles. Se encuentran pequeños tesoros en forma de testimonios. Por ejemplo: una de las personas encargadas de la comunicación directa con la ciudadanía explica que su función es tomar datos para convertirlos en análisis y que éstos ayuden a tomar mejor las decisiones.

    Lo que menos me gustó: No se aprecia autocrítica por ninguna parte, y, quizá por eso, el documental tiene cierto aire a propaganda. Hay guerras de comunicación que existen y que son evidentes, pero como no se las menciona son como el famoso elefante en la habitación. El Presidente asegura: «Hay un momento en el que te das cuenta en que lo que se debate en los medios tiene poco que ver con las principales preocupaciones de los ciudadanos». Entonces, si es así, ¿por qué se obsesiona, precisamente, con los medios de comunicación?

    Los idus de marzo. (The idus of march, George Clooney, 2012). Crítica mordaz al marketing político. Un clásico para comprender la comunicación (a menudo venenosa) que se forma alrededor de un candidato «presidenciable».

    Lo que más me gustó: Clooney se atreve a hablar de lo que muchos callan.

    Lo que menos me gustó: El protagonista es un jefe de prensa que a veces actúa como director de comunicación o, incluso, como jefe de campaña. Son responsabilidades muy distintas. Este intercambio de roles da juego argumental a la cinta, pero queda muy alejado de la vida real.

    El cuarto poder (The fourth state, Liz Garbus, 2018). Documental de cuatro capítulos que analiza la tensa relación entre Donald Trump y la prensa que él no considera afín, como The New York Times.

    Lo que más me gustó: Para cualquier periodista el Times es como jugar en la NBA. Conscientes de que la mayoría de los mortales no terminaremos en ese valhalla, se agradece que nos lleven de la mano por las tripas de la redacción y conozcamos cómo son las mujeres y hombres que trabajan en él. The New York Times es más que un periódico: es una institución que comunica sobre sí misma, como si fuera el ministerio de un país o una organización supranacional.

    Lo que menos me gustó: La primera lección que me enseñaron en la Facultad es que el periodista es un servidor público (como un bombero, un médico o un conductor de ambulancias) y todo vedettismo es contrario a la profesión. A veces a los redactores del Times se les olvida esto. Pero, caramba, si tú trabajaras en el mejor periódico del mundo, ¿no irías caminando sobre las nubes?

    El gran hackeo. (The great hack, Karim Amer y Jehane Noujaim, 2019). Para verlo una y otra vez. Cuenta cómo Cambridge Analytica fue capaz de influir en los votos de las personas en el Brexit o en la primera campaña presidencial de Trump. La desinformación está ahí. Con pruebas. Y, sin embargo, parece que la toleramos.

    Lo que más me gustó: Es un documental muy didáctico, que explica a la perfección el escándalo Cambridge Analytica. Pone el foco sobre periodistas y activistas hasta entonces desconocidos.

    Lo que menos me gustó: El ritmo de los primeros minutos es muy lento.

    Ted Lasso. Esta comedia desarrolla la historia de Ted Lasso, un entrenador de fútbol americano de segunda división, que viaje desde Kansas a Londres porque es contratado para ser entrenador de fútbol europeo. Lasso no tiene ni idea de fútbol europeo, pero le apasiona el reto. Lo que él no sabe es que es contratado, precisamente, para que lo haga muy, muy, muy mal y el club se hunda.

    Lo que más me gustó: La humanidad que rodea a toda la serie. Entre las tramas secundarias, refleja las relaciones entre el director de comunicación y deportivo del club, la jefa de prensa de algunos jugadores y los periodistas deportivos británicos que, como todos sabemos, son una de una clase aparte.

    Lo que menos me gustó: Que no haya una temporada más. Ya en serio: Al director de comunicación se le llama luego «director de operaciones deportivas», a la jefe de prensa de algunos jugadores se la denomina luego «directora de marketing». Detalles que revelan que esa parte de la historia no se ha cuidado o que no les importa.

  • Un café con el Señor Lobo para hablar de comunicación de crisis

    Ayer me tomé un café con Luis Serrano, de Señor Lobo & Friends. Os cuento por qué: soy investigador del proyecto Comunicación de crisis y emergencias en Social Media. Estudio de su uso en España y diseño de protocolos informativos para instituciones y medios de comunicación (COMCRISIS). Es un proyecto que está concedido y financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación del Gobierno de España. Sus investigadores principales son (tanto monta): Carles Pont Sorribes, de la Universitat Pompeu-Fabra, y María Luisa Sánchez Calero, de la Universidad Complutense.

    Una de las tareas de la investigación es hacer entrevistas cualitativas a expertos en la materia. Y Luis ha dejado su impronta en Emergencias de la Comunidad de Madrid y en Llorente & Cuenca. Ahora está cosechando éxitos en Señor Lobo. La entrevista y la charla anterior y posterior fueron muy-muy agradables. Luis hizo que recordara mi etapa de consultor.

    No voy a desvelar el contenido de la entrevista cualitativa (tendréis que esperar a ver los papers que nacerán del proyecto). Pero sí os recomiendo que leáis su post Metodología de crisis. Una propuesta de gestión de crisis para un escenario digitalizado.

    Por cierto, para saber de comunicación de crisis es de obligado cumplimiento leer a Luis, a Natalia Sara y a Javier Salgado. Yo ya lo hice en mi Guía de Supervivencia.

    Y una propi de mi parte:

  • Diseña un speech del siglo XXI

    Hace unos días os dejaba mi presentación sobre liderazgo. Hoy os traigo el prezi sobre Oratoria.

    Antes de unos vídeos suelo decir a los estudiantes que se fijen en detalles de los speeches.

    • Cómo se introduce un tema o un orador. La introducción sirve para poner a todo el auditorio en el mismo nivel de atención. Si el ponente explica en qué consistirá la charla y sus fases, allanará el inicio del camino. La introducción también es el momento de establecer la credibilidad.
    • Qué fórmulas de captatio benevolentiae (captar la benevolencia) se utilizan: desde un detalle humorístico o un guiño cómplice
    • Con qué contundencia se expone el objetivo o idea principal.
    • Cómo se argumenta para validar la idea principal.
    • Storytelling. En esta fase o en la anterior es positivo contar una historia.
    • La crítica debe conjugarse con la autocrítica.
    • ¿Qué trucos utilizan para involucrar al auditorio? Desde una mirada al nombre.
    • Cómo modulan la voz y cómo adecúan la expresión no-verbal.
    • Qué acciones provocan para despertar emociones.
    • Cómo formulan la conclusión. Proyección hacia cualquier tiempo (presente, pasado, futuro).

  • La comunicación de las ONG, en 15 textos y 2 vídeos de diferentes autores

    He seleccionado diecisiete enlaces sobre la comunicación en las ONG, para hacer una radiografía de su práctica y de su propuesta teórica. Encontrarás quince textos agrupados en tres bloques ordenados de menor a mayor profundidad: post y artículos en prensa, artículos académicos y tesis doctorales. Los dos últimos enlaces se corresponden a dos vídeos de Shofund.

    Post y artículos en prensa

    Artículos académicos

    Tesis doctorales

    Vídeos

     

     

    ¿Cuál crees que es la ONG que mejor comunica?

  • ¿Idus de julio?

    Los días convulsos que estamos viviendo en la política española (qué digo días, sería más acertado decir meses), me han traído a la memoria una práctica de clase.

    Todos los cursos (en la asignatura Información Institucional, primer cuatrimestre), cuando toca hablar de comunicación política, suelo poner en clase la película Ides of March (Idus de Marzo). Es un clásico en las Facultades de Comunicación y tiene distintas lecturas. Para mí es una película interesante para ver cómo se refleja la relación de necesidad mutua entre gabinetes de comunicación y periodistas y cómo esta relación se deteriora o se rompe mucho antes, incluso, de que haya traiciones: la relación se rompe, en realidad, cuando ambas partes empiezan a considerarse amigos.

    Esta es una opinión personal, totalmente rebatible, cuestionable, criticable y con todos los ables que queráis. A ver, cuando eres comunicador corporativo ser «amigo» de los compañeros de la prensa es fantástico. Pero yo prefiero llamar a esta relación «cordialidad y respeto«. La experiencia y el sentido común aconsejan que un redactor no pida nunca ningún favor personal a ningún comunicador corporativo y un comunicador corporativo no pida nunca ningún favor personal ningún compañero de la prensa. Esto ahorra muchos, muchos problemas.

    Edades profesionales del ser humano

    Después del visionado de la película suelo proponer a los estudiantes que reflexionen sobre los personajes principales:

    • La sencilla y humana becaria (22 años)
    • El impulsivo y joven jefe de prensa (30)
    • El soberbio y despectivo director de comunicación o, en este caso, de campaña (50 años)
    • El ambicioso senador que aspira a ser Presidente de los Estados Unidos (50-60 años)

    Si os paráis a pensar, cada uno de estos personajes corresponde a cada una de las edades profesionales del ser humano, con todas sus luces y sombras. La inocencia de la juventud deja paso al ímpetu; el cansancio provoca falta de fe y en algunos casos, en huida hacia adelante, empuja a buscar éxitos profesionales demasiado ambiciosos.

    Si por mí fuera, me quedaría siempre con la sencillez y la humanidad de la becaria y la fuerza y energía del joven jefe de prensa. Y creo que eso es a lo que debemos aspirar si queremos ser felices en cualquier trabajo.

    Buscando foto para ilustrar el post he encontrado éste de la Asociación Demos de la Facultad (magnífico colectivo, por cierto), que el pasado curso puso la película (en marzo, rozando a los idus). Demos toma como punto de partida la traición de los ideales para alcanzar éxito profesional, y me parece una visión muy acertada.

  • Ucronía transmedia. ¿Cómo haría hoy branding #MigueldeCervantes?

    ¿Cómo haría branding Miguel de Cervantes si viviera hoy? ¿Cómo trabajaría (sobre todo) y cultivaría su marca personal? Esa fue la pregunta que lancé hace unas semanas en clase, mientras hablábamos de la comunicación transmedia. Di algunas pistas a los chicos, no quise que contestaran y dejé el asunto en el aire para que reflexionaran acerca de ello. Hoy retomo el asunto en el blog.

    Cervantes transmedia

    1.- Su marca personal iría ligada a la evolución del sector al que se dedica

    1.1.- Las nuevas tecnologías propician que deje de existir el concepto obra terminada, como nos explica Inma Turbau, y la novela del futuro será transmedia, como nos recuerda Norma Dragoevich.

    Miguel no sólo trabajaría en un libro, sino en otras ramificaciones de la historia:

    • Crearía un videojuego en donde el jugador podría decidir finales de capítulos.
    • Se plantearía grabar un documental o llevar la historia hacia una película, donde él fuera el director o el guionista.
    • Escribiría un blog que contara la vida no conocida de uno de sus personajes
    • Subiría fotos a un Flickr.
    • Y, sí, también abriría para Sancho Panza una cuenta en Twitter.

    1.2.- Estaría muy interesado en las nuevas tecnologías porque sabe que no sólo ha cambiado el libro (de papel a digital), sino los canales a través de los cuales las historias llegan a los públicos. Además, la tecnología siempre ha influido en la literatura, es intrínseca a ella, como le explica Juan Francisco Ferré a Scolari, o como dice aquí Tomás Albaladejo.

    1.3.- Comprendería que el lector ha cambiado y que consume información de una forma distinta, con una frecuencia distinta y con niveles de profundidad distintos. Y que, si quiere ser comprendido y entendido, hay que adaptarse a él.

    2.- ¿Por qué ser sólo literato? Hemos visto aquí, muchas veces, que el presente empieza a estar marcado por la hibridación de géneros, canales y plataformas. Así que, quizá, Miguel no sería sólo novelista, o dramaturgo, o poeta. Quizá fuese comunicador, a secas. A veces le gustaría compartir historias y, como hemos visto en el punto 1, conocimiento y experiencias a través de distintos canales. Apostaría mi mano izquierda (ya que de mancos de Lepanto estamos hablando) a que sería, ante todo, audiovisual.

    3.- Utilizaría Internet para crear experiencias directas con el lector y para afianzar su marca personal

    3.1.- Quizá, escamado con las editoriales, haría públicas sus obras en Internet o las vendería al lector, directamente, sin intermediarios. Sabría que en la Sociedad Red desaparece el intermediario que no aporte valor.

    3.2.- Antiguo preso en Argel, testigo directo de la cohesión de culturas, de fanatismos y radicalismos, haría especial caso a los movimientos sociales. Posiblemente sería ciberactivista.

    Qué repetiría de su historia: el crowdfunding

    1.- Crowdfunding. En su época ya buscó vías de financiación alternativas. Si has leído El Quijote recordarás que Miguel dedica su primera parte a un mecenas, el Duque de Béjar.

    2.- Muy relacionado con lo anterior, no podría vivir de la Literatura, sino que tendría que desempeñar, de nuevo, los más variopintos trabajos.

    2.- Probablemente, hoy no le reconocerías porque no llevaría marcado el signo del éxito. Porque los Arturo Pérez Reverte de su época eran Lope de Vega o Quevedo. Miguel (antiguo soldado, acusado de judeo converso por los fanáticos religiosos) sería hoy un hombre con tantas luces como sombras.

    (*) Imagen: Campaña Quijote, de la agencia Zapping

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  • ¿Tú también buceas en dos mares distintos?

    Henry Jenkins. Imagen obtenida de henryjenkins.org

    Estos últimos meses estoy sintiendo que me sucede algo curioso. Yo no era consciente, pero ya me pasó hace muchos años, cuando estudié la historia de la comunicación corporativa. Sí, cuando empecé a saber más de Ivy Lee, de Edward Bernays o de Elton Mayo. Y también me pasó tiempo después, cuando Pierre Lévy me explicó qué era eso de la inteligencia colectiva o Castells empezó a hablarme de la sociedad informacional y de un nuevo modelo de ciudadanía. Y, por supuesto, cuando Simona Levi me aclaró que Internet no era una revolución industrial, sino una etapa histórica. O, incluso, hace bien poco, cuando Rheingold empezó a hablarme de las multitudes inteligentes y Jenkins del transmedia, de la convergencia mediática y de la cultura fan.

    Zygmunt Bauman. Imagen obtenida de elpais.com (Carlos Rosillo)

    ¿Qué es lo que me ocurre? Que cuanto más leo sobre lo que me gusta y lo que me apasiona, también me gusta y me apasiona la parte contraria de forma directamente proporcional. Cuanto más trabajo e investigo en comunicación corporativa y socialmedia, más leo, más me intereso y más me documento en todo aquello que dice que casi todo esto es mentira, que casi todo esto es imagen y vanidad. Y, así, disfruto y entiendo cuando Bauman, por ejemplo, me explica que las plataformas social media crean una falsa sensación de democracia o nos hacen perder «el arte de las relaciones sociales«. Siento como si buceara en dos mares distintos. ¿Es grave doctor?

  • Hasta dónde pueden adueñarse los públicos de tu marca

    Hace unas semanas observé, atónito, cómo los públicos de una Institución decidieron sacudirla, zarandearla un poco. Creo que su intención no era ni derribarla ni herirla gravemente. Creo, más bien, que la sociedad civil quería hacer una llamada, dar un toque de atención para que guardemos algo del poco sentido común que nos queda.

    Me refiero a la iniciativa popular que los ciudadanos suscribieron en…

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