Categoría: Comunicación Corporativa

La Comunicación Corporativa es toda interacción, distinta a la Publicidad y al Marketing, que transmite intangibles.

  • Cómo hacer una buena presentación para un cliente (incluso si éste es Darth Vader)

    ¿Quieres hacer una buena presentación para un cliente? Sigue estos consejos y todo saldrá bien aunque tu cliente sea más chungo que el mismísimo Darth Vader. Te doy tres píldoras a modo de spoiler:

    1. El/la cliente empieza a decidir mucho antes de la presentación.
    2. A ti te preocupa mucho persuadir y seducir. Pero en realidad tendrás que negociar.
    3. Elabora una propuesta de valor según los miedos y los puntos de placer de tu cliente.

    ¿Estás preparado? Pues empecemos, joven jedi.

    El cliente empieza a decidir mucho antes de lo que crees. Así que cuida mucho el antes, todos los pasos previos aunque sólo parezcan simples detalles. Son muy importantes. Cuando trabajamos en una agencia, a menudo olvidamos que las empresas (clientes o no) ya tienen una imagen preconcebida de nosotros y de lo que vamos a presentar gracias a esos detalles.

    Los detalles nos definen como personas

    Cuando a mí me ha tocado ser cliente había un detalle que me enfadaba mucho de una agencia. Es éste: que me trataran con exceso de pleitesía en la presentación cuando, por ejemplo, dos semanas antes no se querían poner al teléfono.

    Antes de la reunión debes saber quiénes estarán en la presentación por parte del cliente y planifica los mensajes. ¿Por qué? El secreto lo tienes en Cloninger. No es lo mismo hacer una presentación para una persona sensitiva que para una metódica, por ejemplo. Es distinto el lenguaje que debes emplear con un impulsivo que el utilizado con un cauto. Debes saber —siempre de acuerdo con Cloninger— cuál es su actitud frente a la novedad, el límite que le pone al riesgo y su necesidad o no de aceptación social (No.Ri.So).

    Reflexiona sobre los miedos de tu cliente y, también, sus puntos de placer. Porque tú estás allí para resolver tanto unos como otros. Esto lo explica muy bien Anina Anyway en el enlace que te detallo más abajo.

    Elabora una propuesta de valor. Sobre las bases de los miedos de tu cliente y sus puntos de placer.

    Lleva a tu equipo y demuestra que es sólido. Da la palabra a tus compañeros, hazles brillar, sé generoso. Los mejores equipos son diversos, con personalidades y roles distintos. ¿Qué equipo derrotó a Darth Vader? Una princesa rebelde (Leia), un contrabandista caradura (Han Solo), un aprendiz místico (Luke Skywalker) y algo parecido a un yeti interestelar (Chewbacca). Hasta los droides eran distintos pero complementarios entre sí: un experto en protocolo inoperante e incapaz para casi todo pero con el don de la oratoria (C3PO) y un asistente de vuelo capaz de arreglar cualquier cosa pero que sólo se comunicaba con silbidos (R2D2). Y ninguno quería brillar más que otro.

    Cuida el escenario. ¡Hazlo tuyo! Todo buen actor quiere pisar el escenario antes de una función. Si no conoces la sala de reuniones donde presentarás y no puedes ir el día anterior, asiste con suficiente antelación para preparar el encuentro. Mi compañero de la Universidad Carlos III de Madrid Raúl Magallón dice que el espacio físico es un espacio simbólico. Aprovéchalo. Llega antes. Haz el espacio tuyo. Que los clientes, cuando entren a la sala, te vean esperándoles con una sonrisa. Ellos no van a la sala: van a verte a ti. En definitiva, conquista la Estrella de la Muerte.

    Intenta que la reunión no sea presentación, sino una experiencia. Lleva muestras, utiliza audiovisuales, proyecta o emite testimonios grabados. Ten preparada documentación.

    Cuenta una historia. Si es emocional, mejor.

    Utiliza la regla 10-20-30 de Guy Kawasaki. Diez diapositivas, expuestas en 20 minutos de tiempo, con slides cuyo texto tenga 30 puntos de tamaño.

    El cliente manda y muchas veces quiere dejar claro que lo hace. Por eso es muy difícil que te dé un sí rotundo de primeras.

    ¿Persuadir? ¿Seducir? Te estás olvidando de negociar. Te equivocas al pensar que sólo tienes que persuadir y seducir. Casi siempre tendrás que negociar con el cliente. ¿Por qué? Porque él manda y muchas veces quiere dejar claro que lo hace. Te lo pondrá difícil y es muy poco probable que te dé un sí rotundo de primeras. Tranquilo, es un juego. De ahí la negociación: aceptar ideas que te propongan, variar algunos planes iniciales, etc., etc.

    Esto nos lleva al siguiente punto.

    ¡Co-crear!

    Involucra al cliente en la presentación. Dale voz, que opine. Involúcrale en el producto final. A fin de cuentas lo creas para él. Será suyo. Hazle feliz, deja que participe en el proceso y haz que se sienta útil.

    Éste es un de los puntos vitales si quieres saber cómo hacer una buena presentación para un cliente.

    Háblale de la competencia. Demuestra que has investigado y que conoces las coordenadas del sector y los otros actores con los que interactúa.

    No personalices las críticas a tu trabajo. Como me dijo una vez uno de mis editores: «No te corrijo a ti, corrijo a tu texto para que éste mejore». Así que relájate, aparta tu ego y confía en el Poder de la Fuerza.

    Guarda un as en la manga. Déjalo para el final de la presentación. A veces es un gran truco. Hasta los malos malísimos lo hacen. ¿No le dijo Darth Vader a Luke, en el final de un duelo, que él era su padre?

    Después de la reunión, recapitula. Elaborad entre el cliente y tú una serie de cuestiones que se han tratado en la reunión, los acuerdos a los que habéis llegado, conclusiones y plazos.

    A solas, piensa en lo que ha salido bien y en lo que ha salido mal. Proyecta tu energía para asentar lo primero y corregir lo segundo.

    Si quieres saber más

  • Filtraciones periodísticas que, en apariencia, no lo son

    Permitid que opine sobre Periodismo y filtraciones, ahora que la prensa y la política están más convulsas que nunca.

    A mis 51 años, después de haber trabajado en gabinetes de comunicación y con muchas canas ya en la barba, cuando leo una gran noticia política en un periódico me pregunto:

    • ¿De dónde ha salido esta noticia?
    • ¿A quién beneficia, en apariencia, su publicación?
    • ¿A quién puede beneficiar realmente?
    • ¿Cuántas fuentes se han contrastado y qué relación hay entre ellas?
    • ¿Quién permanece o quién quiere permanecer fuera de foco?
    • ¿Quién quiere estar en escena pero con un rol positivo o, al menos, no-culpable en la historia?
    • ¿Qué eco tiene esta noticia en la prensa extranjera?

    Para leer más:

    —Aldea de Periodistas: El periodismo de investigación y las filtraciones: ¿qué sí y qué no?

    —Caminos Marcet: Periodismo de filtración, periodismo de investigación

    —Corredoira: De Garganta Profunda a John Doe: Claroscuros legales de las filtraciones

    —Manfredi: La renovación del periodismo

    —Rodríguez Vidales: Las filtraciones periodísticas y su papel en la Justicia

  • 21 conversaciones con Milton Calopiña

    De vez en cuando, me gusta quedar con amigos que son expertos en Comunicación Corporativa y que están en activo en la profesión. Me ponen al día, me cuentan detalles que difícilmente se leen en blogs o foros digitales y comparten conmigo su (como decía un antiguo cliente mío) «buen saber y mejor hacer».

    La verdad es que lo agradezco muchísimo.

    Te cuento precisamente esto porque acabo de leer el libro Comunicación Corporativa. Comunicando dentro y fuera de la empresa, de Milton Calopiña, publicado por la Universidad Católica Santo Toribio de Mogroviejo (Perú). Podría decirte que tiene 21 capítulos, pero ese dato no es del todo exacto. En realidad, contiene el espíritu de 21 conversaciones sobre Comunicación. De ésas que nos gusta tener de vez en cuando, alejadas del academicismo, con buenos amigos que son expertos en materias apasionantes.

    Milton articula esos 21 capítulos en seis áreas:

    1. Comunicación de crisis
    2. Imagen corporativa
    3. Comunicación Interna
    4. Responsabilidad Social Corporativa
    5. Redes sociales
    6. Cultura corporativa

    Y en todas ellas se advierte la misma perspectiva: la de un experto que siempre deja lugar al asombro. El valor del libro de Milton radica en que cuenta casos con ADN muy característico, pura comunicación corporativa.

    He obtenido tres ideas valiosas del libro de Milton. ¿Cuáles has obtenido tú? Ahí van las mías:

    • Una crisis silenciada es una crisis no-superada
    • Una empresa debe comunicar una crisis a los públicos internos de la misma forma que a los públicos externos, salvo que de una forma más rápida.
    • Una política de transparencia comunicativa soluciona antes los problemas.

  • ¿Qué tipo de líder eres en la pandemia?

    Un líder influye, moviliza y guía a los demás en pos de un objetivo. Todos ostentamos o debemos ostentar, alguna vez, el rol de liderazgo. Incluso ahora. En esta pandemia, en este extrañísimo y peculiar estado de confinamiento que atravesamos, todos debemos influir y guiar a otros. ¡Aunque sólo sea por un minuto! Por el bien de todo el equipo, hay que ser positivos y hacerlo bien.

    Pero, ojo, recuerda que en las últimas décadas el rol del líder ha cambiado. Hoy se estila un nuevo modelo del que te hablaré unas cuantas líneas más abajo.

    Escucha esto si quieres influir

    En su libro Liderazgo, Lussier y Achua nos transmiten algo que es obvio, pero que a menudo se nos olvida: ¿Quieres ser líder? Primero debes quererlo. Al cien por cien. Eso implica que debes ser consciente de que muchas veces fracasarás de forma estrepitosa. Pero si tienes autocontrol y manejas tu energía, si eres empático y flexible, si eres autocrítico y siempre estás en fase beta, entonces, ya tienes parte del camino hecho.

    ¿Cómo es tu equipo y qué objetivos tiene?

    Uno de los secretos del liderazgo es aplicar un tipo de influencia distinta según el objetivo que se haya propuesto el grupo al que debes dirigir y según el carácter y temperamento de sus componentes.

    En El líder resonante crea más. El poder de la inteligencia emocional, Goleman, Boyatzis y McKee distinguen seis tipos de líderes:

    • Visionario. Ideal para equipos desmotivados y sin metas. El líder visionario crea un objetivo y empuja al grupo hacia él. Pero, a veces, el objetivo es tan etéreo o irrealizable, que al líder no se le toma en cuenta. ¿Por qué creéis que Simeone empezó con su «partido a partido«?
    • Coach. Idóneo en equipos donde se mezclan miembros experimentados y neófitos. El líder trabaja por los intereses del colectivo sin descuidar los intereses personales de los integrantes
    • Afiliativo. Muchos llaman a este tipo de liderazgo «el poder de las madres y las abuelas». El líder afiliativo es fuerte porque siempre establece vínculos y relaciones.
    • Democrático. Fomenta la participación y la horizontalidad y todo lo que ello conlleva: autocrítica, delegación de responsabilidades, escucha activa, etc., etc.
    • Timonel. Líder muy parecido al visionario pero que asume más riesgos, quizá porque el equipo está en situación más crítica.
    • Autoritario.

    Goleman, Boyatzis y McKee añaden un nuevo modelo: el líder resonante. Este líder desarrolla la inteligencia emocional, es empático, crea y contagia buen ambiente. Hace mejor al grupo, tanto en el ámbito profesional como en el personal.

    Un líder no es nadie sin su equipo

    Los equipos sin líder no llegan muy lejos. Pero lo cierto es que un líder sin su equipo no es absolutamente nadie o es alguien ridículo. De cada uno de sus miembros, un líder debe saber cuál es su temperamento (heredado por genética en gran parte, subconsciente, relacionado con el instinto de supervivencia) y su carácter (aprendido, evolucionado, social, racional). Y debe saber también cuáles son sus activadores del comportamiento:

    • La percepción de novedad
    • La percepción del riesgo
    • La necesidad (o no) de recompensa social.

    De esto ya habló C. R. Cloninger el siglo pasado y también he hablado yo de ello en el blog.

    Para Cloninger hay 8 temperamentos:

    • Apasionado. Algo provocador. Con baja percepción del riesgo. Impulsivo.
    • Metódico. Busca estabilidad, orden y control.
    • Sensitivo. Necesita ser admirado. Hedonista. Con miedo a la frustración.
    • Independiente. Disfruta de la soledad y, generalmente, de la tecnología y de actividades que le permiten estar solo.
    • Aventurero. Con alta percepción de la novedad y baja percepción del riesgo. Con mucha iniciativa, a veces irreflexiva. Necesita siempre un nuevo objetivo.
    • Cauto. Inseguro y dependiente, necesita a un líder que tome las decisiones por él.
    • Explosivo. Frustrado e imprevisible.
    • Fiable. Persona con templanza y mesura. Pero depende en exceso de los escenarios donde él tenga sentido.

    El liderazgo en la pandemia

    La pandemia y el confinamiento que ha conllevado nos ha puesto a prueba. Ha sacado nuestro temperamento, ese factor heredado, genético, que tiene que ver con el instinto de supervivencia. Y cuando somos conscientes de que estamos en una situación crítica, donde hay fallecidos todos los días y en la que las circunstancias nos llevan al límite, no queremos, bajo ningún concepto, cierto tipo de líderes.

    Ahora queremos líderes colaborativos, no explosivos. Queremos líderes apasionados pero no frustrados. Queremos líderes resonantes.

    Dicho esto, te animo a que seas un/una líder resonante en tu grupo de trabajo, aunque seas el último mono del grupo. ¡Influye!, como pregonaba el recordado Enrique Alcat. Haz aflorar una sonrisa, intenta poner paz cuando encuentres odio en redes sociales. Si no puedes, al menos no te dejes llevar por las malas vibraciones. Relájate y respira. Esto pasará.

    Enlaces de interés

  • ¿La comunicación corporativa es efectiva contra las fake news?

    Las grandes instituciones y organismos oficiales son poco efectivas, por sí mismas, para hacer frente y desmentir fake news. En líneas generales, los motivos son dos:

    • Vivimos en una época de desconfianza hacia las instituciones (como dice Gloria G. Durán). Todo lo que digan las instituciones sobre sí mismas es puesto en cuarentena por los públicos.
    • Las instituciones llegan tarde a la lucha. Los bulos, en especial los construidos mediante estrategias de desinformación, no citan de forma explícita a las instituciones a las que implican para que éstas se enteren cuando las fake news ya se han viralizado.

    Las circunstancias hacen necesaria la participación de entidades independientes de verificación. Como parte independiente y objetiva, estas entidades investigan y contrastan para desactivar bulos.

    Estas son algunas de las ideas que podrás encontrar el artículo Procedimientos para verificar y desmontar informaciones falsas basadas en el discurso del odio. El caso de Maldita Migración. Mi compañero Raúl Magallón y yo acabamos de publicarlo en la RAEIC (Revista de la Asociación Española de Investigación).

    ¿Tirar la toalla?

    No. Todo lo contrario. Sabemos cuáles son nuestros puntos débiles (desconfianza de los públicos y reacción tardía). Y ser conscientes de ello nos fortalece en nuestra lucha contra las estrategias de desinformación. Cualquiera de nuestras posturas puede (y debe) ser proactiva:

    • Colaboración con las entidades de verificación
    • Realizar nosotros mismos esas tareas
    • Trabajar la transparencia en nuestras organizaciones y fomentar una cultura de ello
    • Establecer mecanismos de escucha / alerta de corrientes en la opinión pública
    • Conocer a nuestros públicos, dónde están y qué les motiva a opinar sobre nosotros.
    • Investigar para conocer las estrategias de desinformación.

    ¿Quieres leer el artículo?

    Descarga Comunicación Corporativa. Guía de Supervivencia

  • 7 consejos sobre marca personal que nos da Velázquez a través de Las meninas

    Hace poco miraba el autorretrato de Velázquez en Las meninas y me daba cuenta de que él sabía muy bien el concepto de marca personal siglos antes de que hubiese sido formulado por Tom Peters.

    Él no buscaba reputación. Ya la tenía. Era el pintor del rey y un maestro reconocido. Él quería pasar a la posteridad como caballero de la Orden de Santiago.

    Aprender de Velázquez

    En Las meninas, Velázquez se pintó a sí mismo junto a la infanta Margarita y sus sirvientes. Pero, en un principio, su autorretrato no mostraba la cruz de Santiago en el pecho, como nos explica Mónica Arrizabalaga. Y esto se debe a que cuando pintó el cuadro aún no era caballero de la Orden. Lo fue tres años después, y después de muchos avatares.

    Una vez nombrado caballero, y quizá siendo consciente de que le quedaban pocos meses de vida, Velázquez se acercó a su cuadro, tomó su pincel y, entonces sí, pintó en su pecho la Cruz de Santiago. Quiso ser recordado de esta forma. Y con su ejemplo podemos obtener algunas enseñanzas.

    1.- Dedícate a una pasión y muéstrala

    Velázquez se retrató pintando, su gran pasión.

    2.- Sé sincero

    Velázquez te mira directamente a los ojos. Sin ningún tipo de ademán soberbio pese a que está integrado en la nobleza.

    3.- Respeta a los demás

    Pintó con cariño y respeto a bufones y enanos.

    4.- Establece un juego intelectual

    El cuadro de Las meninas tiene muchas interpretaciones. Más abajo compartiré un post que escribió Miguel Calvo Santos sobre sus secretos.

    5.- Haz sentir bien a quien te diriges

    El valor de Las meninas es simple: tú te sientes como Felipe IV y Mariana de Austria cuando sorprendieron a Velázquez pintando a la infanta Margarita. Para Velázquez, tú eres el rey.

    6.- Si tienes un mérito o una distinción, es lícito que la muestres

    Los únicos que te dirán que no muestres tus méritos son aquellos que no pueden conseguirlos. Es lícito que muestres qué has conseguido con mucho esfuerzo. Velázquez ansiaba la Cruz de Santiago. Eso sí, por favor, no seas pesado y hazlo de forma elegante.

    7.- Deja obra

    Todos queremos trascender de una forma u otra.

    Evidentemente, no seremos geniales como Velázquez. Pero dejemos una obra digna, trabajada, de la que estemos orgullosos. La obra no tiene por qué ser material: pueden ser relaciones, palabras de aliento a quien lo necesite, escuchar. Amar. El mundo laboral se ha tornado tan difícil que dejar una obra digna en el trabajo es simplemente, por ejemplo, respetar al compañero o compañera. No quieras ser famoso: sólo intenta que te recuerden con cariño.

    Así que, por favor, deja de tuitear tonterías y pon más corazón en lo que haces.

    Para recordar: ¿Cuál es la diferencia entre marca personal, personal branding y reputación?

    Recuerda que la marca personal es la huella o la impronta que queremos que quede de nosotros. El personal branding es el procedimiento para conseguirlo.

    Para tener reputación es necesaria la participación del otro, su percepción, su juicio, su opinión. Dependemos de los demás. Esa dependencia la hace incontrolable y frustrante. No conozco a nadie que sea feliz buscando reputación.

    Sin embargo, la marca personal parte de uno mismo. Nosotros podemos controlar su proceso. Podemos elegir la imagen intencional que queremos que llegue a nuestros públicos. Nos identificamos con ella. Cuando la marca personal es sincera nos sentimos realizados. Decimos al mundo cómo somos en realidad sin importarnos qué pensarán de nosotros. Y eso es, sencillamente, maravilloso.

    Para saber más

  • Decálogo emocional para que las empresas desarrollen su relato corporativo

    1.- Es cierto que es necesario un relato corporativo en todas las empresas, por pequeñas que sean. El relato corporativo esa historia que cuenta cómo vemos el mundo y cuál es nuestro objetivo, las circunstancias que nos ayudan y los problemas a los que nos enfrentamos. También a qué público nos dirigimos y cómo podemos y queremos ayudarle.

    2.- Pero, ¡cuidado! Existe una saturación de historias.

    3.- Queremos generar emociones y nuestros públicos quieren que les emocionemos. No es casual tanto empeño (casi infantil) por ser algo parecido a un gurú. Como tampoco es casual que nuestros públicos no se cansen de ver charlas motivacionales en Youtube. Vendemos y compramos emociones a granel, por diversas plataformas y canales. Pero esto propicia que la emocionalidad parezca banal.

    4.- Pensamos más en la forma que en el producto o servicio que vendemos. Y debemos corregir eso. El relato corporativo debe nadar en la esencia de lo narrado (como nos explica Ignasi Vendrell).

    5.- En este contexto, los comunicadores debemos dejar que los públicos trabajen, se esfuercen y lleguen a la profundidad del mensaje que ellos quieran, a través de las plataformas que elijan. Debemos dejar que los públicos sean co-partícipes de las historias, incluso, por qué no, co-creadores de las mismas. Hablamos de la comunicación transmedia (como nos ha enseñado Diego Rivera).

    6.- En un ecosistema saturado de historias y estímulos, sólo sobrevivirá lo auténtico. Y algo es auténtico o no lo es. No se puede impostar. No se puede improvisar. La comunicación de lo auténtico debe ser sincera. Pero la tarea se complica cuando estamos obligados a utilizar fórmulas gastadas que, por ello, parecen falsas. Por lo tanto, los comunicadores debemos remitirnos a la sencillez de formas para llegar a contenidos complejos. La sencillez es el camino más corto para llegar a la autenticidad.

    7.- Las herramientas de comunicación están abiertas para todo el mundo. Y esta democratización es fantástica. Pero piensa en esto: sólo los profesionales, los comunicadores muy preparados o quienes tengan una fuerte vocación serán capaces de comunicar de forma efectiva entre tanto ruido.

    8.- Aunque no es una ley inmutable, los profesionales aseguran resultados profesionales.

    9.- El éxito de un relato corporativo, además de su autenticidad, vendrá marcado por cómo los públicos se vean reflejados en él. Según el sistema actancial de Greimas (1917-1992), por ejemplo, el discurso de Steve Jobs en Stanford nos engancharía porque nosotros estamos dentro de esa narrativa como destinatarios de una acción. Joseph Campbell (1904-1987) nos diría que Jobs nos gusta porque cumple muchos de los rasgos paradigmáticos del héroe (y a fin de cuentas, todos lo somos un poco): viaje fuera del hogar, pruebas iniciáticas, favor de aliados y luchas con enemigos, estar al borde de la muerte, retorno al hogar, etc.

    10.- Comunicadores y público forman parte de un ecosistema inserto en la sociedad-red. Las historias, los relatos corporativos, las marcas personales y todo tipo de campañas conforman la vegetación que da oxígeno al ecosistema. A veces, sobre todo en periodos de crisis, el ecosistema se mantiene en un equilibrio frágil. La única forma de preservarlo es que todos aprendamos de todos y todos nos respetemos. Ryszard Kapuscinski decía que hay que ser buena persona para ser buen periodista. El término «buena persona» se ha pervertido y se utiliza de forma maniquea. Pero, dejando moral aparte, está claro que un profesional que trabaja en el ecosistema y que está obligado a convivir, interactuar, compartir, debe tener muy claro que hay que ser ético y empático.

    (*) Imagen: Rawpixel.com en stocksnap.io

    Te puede interesar:

  • Microinfluencia y embajadores de marca para crear reputación

    La semana pasada participé en un desayuno de trabajo organizado por Acciona y El Economista: Las redes sociales en las empresas del Ibex 35 (puedes ver aquí la versión digital y aquí la versión impresa (pdf) Pág. 14 | Pág. 15).

    El encuentro tenía como punto de partida un estudio realizado por Epsilon que ha descubierto qué empresas del selectivo utilizan mejor las redes sociales para establecer vínculos y reputación con sus públicos.

    Las muchas ideas que se compartieron en el encuentro llevaron, de forma inevitable, a que otras se quedaran fuera.

    Por fortuna, la comunicación es transmedia. Así que os comento aquí el interesante caso de éxito de una empresa, también del Ibex 35, que, por tiempo, no pude poner sobre la mesa: el Programa E de Endesa.

    ¿Las empresas seguirán pagando (tanto) a los influencers?

    Las principales líneas de actuación del Plan son:

    • Tener más en cuenta a la microinfluencia, es decir, el poder de prescripción de personas no-famosas con pequeños grupos de seguidores (que suelen ser muy fieles). Establecer diálogos entre los usuarios, como elemento fundamental de la sociedad-red, y especialistas de la compañía.
    • Romper el modelo de pago por influencia.

    En cuanto a la microinfluencia, Ismael El-Qudsi, de socialpubli.com, ya nos explicaba que no es igual audiencia que influencia. Y que las personas tendemos a creer más a un semejante al que seguimos en redes sociales que a un gran influencer. El motivo es simple: al primero le conocemos en persona y nos fiamos de él; con el segundo nos unen menos vínculos emocionales e intuimos que hay intereses económicos detrás de él.

    En cuanto a los embajadores de marca, LinkedIn ya se dio cuenta del poder de los empleados de una compañía para ostentar este rol. ¿Para qué vamos a buscar (y pagar) embajadores externos si tenemos a los mejores influencers en casa?

    Pero, para que un empleado sea un embajador en el online, tal como opiné en el desayuno, hay que tratarle bien en el offline. A fin de cuentas, el universo digital no es más que el eco de lo lo tangible.

    ¿Qué opináis al respecto?

    (*) Imagen de la entrada: Rawpixel.com en Stocksnap.io

  • Comunica tu contexto para fortalecer tu mensaje

    Nuestro relato corporativo debe explicar de forma correcta el contexto en el que se encuentra nuestra empresa o nuestra marca. En teoría literaria, el escenario (o contexto) es la caja de resonancias o altavoz de un personaje. El escenario multiplica las cualidades de un actante y lo hace más visible. También puede diluir su peso, hacerlo desaparecer, enfrentarlo al espectador.

    En definitiva, si explicamos mal el contexto perdemos parte del control sobre la imagen intencional de nuestra marca.

    El eterno presente

    En la sociedad-red no existen los tiempos pretéritos: existe un eterno presente. Todo lo que hacemos y decimos queda grabado en su memoria. Esto conlleva peligros. Miembros de la sociedad-red ajenos a nosotros pueden reactualizar nuestro discurso mucho tiempo después. Nuestras palabras pueden ser explosivas fuera de contexto. Lo queramos o no, somos presa del eterno presente.

    Hace algunos cursos, en unas jornadas de la UC3M, Adolfo Corujo nos recordaba que uno de los primeros en sufrir la enfermedad del eterno presente fue Barack Obama. En un mismo plano temporal, el ciudadano norteamericano veía las promesas del Obama candidato. Y, al mismo tiempo, comprobaba si el Obama presidente las estaba cumpliendo. Por muy bien que hagas tu trabajo, no hay reputación que aguante este ejercicio de contraste.

    Maldita inmediatez

    La inmediatez es la mayor traba para contextualizar una información. La obligación de contar rápidamente los hechos propicia que focalicemos nuestra atención en las acciones y no en las circunstancias.

    Lo contrario es la comunicación slow, de la que Diego Rivera nos ha hablado en alguna que otra ocasión. El tempo lento es la circunstancia ideal para crear un relato corporativo. Pero, seamos sinceros, no siempre podemos hacer uso de él. Aun con la tiranía de la inmediatez podemos contextualizar. ¿Cómo? Porque ya lo hemos hecho antes. La contexualización no sólo abarca un texto o un mensaje: entra y sale de él y forma parte de nuestro relato corporativo global.

    Contextualizar una información no es sólo ofrecer un anclaje espacio-temporal. Tampoco es sólo establecer referencias políticas, sociales, económicas o culturales. En el comunicador, contextualizar es una actitud que se adquiere a base de costumbre. Se encuentra en nuestro ADN del periodista:

    • Saber narrar
    • Documentarnos, investigar y contrastar
    • Contextualizar

    Debemos hacer de la interpretación del entorno una parte intrínseca de nuestro relato corporativo. Escenario, argumento y personajes deben estar tan unidos que uno no pueda ser decodificado sin la presencia de los otros.

    Es tarea difícil. Pero somos comunicadores.

    Imagen: Radek Grzybowski en stocksnap.io