Autor: Juan Pedro Molina Cañabate

  • Cómo muestran su identidad visual corporativa diez universidades de prestigio

    El otro día le comentaba a Diego Navarro Bonilla que me había impresionado la forma con la que algunas universidades (Berkeley, por ejemplo) gestionaban su identidad visual corporativa (IVC). Me había dado cuenta de que el mejor método para salvaguardar y respetar la integridad de una IVC es (gracias a la comunicación institucional) hacerla accesible a todo el mundo, incluso en sus detalles más pequeños. La transparencia total garantiza no sólo la visibilidad y la pregnancia del ecosistema sígnico, sino también su homogeneidad y su uso equilibrado.

    De este modo, la Universidad de Berkeley pone a disposición de sus públicos una completa y útil sección de recursos. Me llamó la atención el protagonismo de la tipografía Freight (que utilizaba la plataforma Medium y a la que pude poner nombre y conocer mejor gracias a la ayuda de Daniel Rodríguez).

    Estrategia escondida

    Estuve navegando un buen rato y descubrí un detalle curioso: si bien es cierto que las webs de las mejores universidades del mundo tienen, por supuesto, su sección de branding, están algo escondidas (como si quisieran preservarlas) y uno debe acceder a ellas a través de la cadena de búsqueda branding +Harvard, por ejemplo.

    Así llegué, entre otras, a las guías de identidad visual corporativa de:

    Insisto: si una institución quiere cuidar y preservar algo, lo mejor que puede hacer, en la sociedad-red, es hacerlo visible.

    (*) A algunas de las guías llegué después gracias a YoSEOMarketing. Te recomiendo la visita a la compilación que encontrarás en su blog.

  • «¡Dios, la que he liado!» Errores de portavoces

    Que nadie se ofenda ni crea que sou parcial, pues tengo de todos y para todos.

    Fuera de España

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    En España

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    La Gaceta hizo una recopilación de errores de políticos en Twitter. Merece la pena leerla.

  • Cuatro perspectivas para definir y entender la marca personal

    A menudo el concepto marca personal despierta recelos. Puede ser lógico, pues marca y persona son conceptos, a priori, casi antagónicos. En la mayoría de las ocasiones, el término “marca” suena a artificio, ¿verdad?

    En esencia, hay cuatro perspectivas distintas (relacionadas con la comunicación empresarial) desde las que definir y entender el fenómeno de la marca personal.

    Funcional y aséptica

    La primera perspectiva es totalmente funcional y aséptica. Desde ésta se ve a la marca personal como el resultado de aplicar técnicas de marketing a nuestra propia imagen para ser más visibles y diferenciarnos de otros individuos, generalmente, en el ámbito profesional. Dicho de otro modo: la marca personal es el resultado de ofrecernos como productos y estar siempre en el escaparate y disponibles en el mercado. Esta visión (que se queda en la epidermis del concepto) es la utilizada, en la mayoría de las ocasiones, por los neófitos o por quienes desprecian el fenómeno.

    Laboral-reivindicativa

    La segunda perspectiva desde la que ver a la marca personal es la laboral-reivindicativa. Gracias a ésta, se advierte a la marca personal como la actitud y la respuesta que tienen los trabajadores a la forma de actuar de buena parte de las empresas en la sociedad capitalista, que les consideran como fuerzas productivas que deben reemplazarse cuando dejan de ser rentables. Los empleados, simplemente, buscan un medio de supervivencia que les ayude a estar activos en el momento en que dejen de tener valor para las instituciones en las que trabajan. Este modelo de supervivencia se caracteriza no por aplicar soluciones a posteriori sino por ser eminentemente preventivo y por estar basado en la visibilidad. Es decir: “Yo me hago visible y estoy disponible en el mercado en previsión de lo que pueda pasar pasado mañana en la empresa”.

    Colaborativa

    La tercera perspectiva desde la que ver a la marca personal es la colaborativa con la empresa o con la institución. El empleado tiene su propia marca personal pero, al mismo tiempo, es portador (muchísimas veces orgulloso) de la marca de la empresa para la que trabaja. Las dos partes se aprovechan de esta sinergia. Empleado e institución se ayudan entre sí, transfiriéndose visibilidad y prestigio. Pongo dos ejemplos: primero, un conocido periodista que empieza a escribir una columna en un prestigioso periódico; o, segundo, un intelectual de reconocida trayectoria que empieza a impartir clases en una universidad de renombre.

    Personal-reivindicativa

    Por último, la cuarta perspectiva es la personal-reivindicativa. Dejémonos de marketing, olvidémonos de productos, ignoremos a la competitividad. ¡Seamos personas! La marca personal nos sirve para diferenciarnos como individuos, como seres humanos. Nos sirve para reivindicarnos a nosotros mismos entre una masa cada vez más grande, más uniforme, más robotizada. Una masa que, cada vez, está más a expensas de grandes grupos de poder (económicos, políticos, religiosos). Una masa más desinformada, precisamente, porque se le somete a un bombardeo constante de información. Y este bombardeo ya es tan cotidiano que la masa se siente bien inmersa en él.

    Si te paras a reflexionar, sea cual sea la perspectiva desde la que hoy miremos a la marca personal, ésta tiene como escenario, altavoz o caja de resonancias a Internet. Sin embargo, el término nació cuando la Red aún no era popular.

    Tom Peters

    Todo empezó en 1997, cuando Tom Peters publicó un artículo titulado «The brand called You». En el texto, nos aconsejaba independizarnos emocionalmente de las instituciones para las que trabajamos y crearnos nuestra propia marca. ¿Por qué? Para diferenciarnos mejor de otros trabajadores, que son nuestra competencia si hay que salir al mercado. ¿Cómo se lleva a la práctica? Haciendo visibles nuestras virtudes y, también, aquellas características muy personales de las que estamos orgullosos. A fin de cuentas, son nuestro valor diferencial.

    La importancia del artículo de Peters residía en su mensaje optimista: nuestra individualidad está por encima de las empresas en las que somos empleados, podemos conseguir nuestros objetivos profesionales y podemos ser dueños de nuestro destino laboral. Todo es más fácil si aplicamos cierto método y cierto sentido común. Y, quizá, a lo mejor, podíamos encontrar ese método y ese sentido común en el mundo del marketing.

    La marca personal no es reputación

    Años después de haber sido publicado, el artículo de Tom Peters no sólo sigue vigente, sino que ha aumentado su valor. La inestabilidad de las economías ha puesto de manifiesto la increíble volatilidad de los empleos. Incluso las empresas más poderosas no aseguran un puesto de trabajo a largo plazo. Los trabajadores asumen, de forma natural, que tarde o temprano tendrán que dar el salto de una empresa a otra o ponerse a trabajar como freelancer. En un caso u otro, para sobrevivir tienen que ser visibles, tienen que diferenciarse de su competencia. Tienen que cultivar su marca personal.

    Generalmente, se utiliza de forma indistinta los términos marca personal y personal branding. Es un mero asunto terminológico y, por lo tanto, no es una matemática exacta. Pero muchos pensamos que, aunque estos dos términos están íntimamente ligados, se refieren a ideas distintas.

    Tal como la entendemos, la marca personal es una imagen intencional que parte de un sujeto y que persigue un fin: dejar una impronta, una huella en sus públicos-objetivo (stakeholders) para que éstos le reconozcan, le diferencien de los demás y le elijan.

    El proceso que se utiliza para desarrollar estratégicamente la marca personal es el denominado personal branding. En la mayoría de las ocasiones es centrífugo, es decir, nace de uno mismo hacia el exterior. Y, en la mayoría de las ocasiones, tal como he dicho antes, hoy se sirve de Internet.

    ¿La marca personal es lo mismo que reputación? En absoluto. Como tampoco son sinónimos los conceptos de visibilidad, notoriedad e influencia.

    La marca personal es una imagen que parte de ti, que se inicia en ti. Es una huella, una levedad muy sujeta a los vaivenes del tiempo. La reputación nace en los demás y es originada por la confluencia de varios factores.

     

    (*) Imagen del post: Harold Lloyd en una escena de El hombre mosca (1923)

    Otras entradas sobre marca personal

    1. Por qué los líderes despiertan filias y fobias
    2. ¿Cómo haría hoy branding #MigueldeCervantes?
  • ¿Por qué los líderes despiertan filias y fobias?

    Dicen los antropólogos que los primeros líderes fueron, en los orígenes del ser humano, aquellos primates que sabían dónde estaba la comida o los lugares en donde el grupo podía sentirse seguro. Parece ser que estos primates avanzados (con más intuiciones, conocimientos o iniciativa que los demás) echaban a andar y los otros, simplemente, les seguían.

    En Estratificación social y desigualdad (2010), Harold R. Kerbo explica que los primeros líderes eran eminentemente colaborativos y no conflictivos. Antes de la puesta en práctica de la agricultura, las tribus de aquellos seres humanos primitivos eran pequeñas, nómadas y con (dato muy importante) pocas pertenencias. Por tanto, los líderes del grupo no tenían más riquezas que otros y tenían un estatus sólo ligeramente superior que el resto del grupo. El mejor cazador o el mejor recolector era distinguido frente a los demás, pero esta distinción quedaba ahí, no pasaba a más.

    Kerbo señala la importancia de revolución neolítica como fuente de la estratificación social. Llegó la especialización y el perfeccionamiento de los métodos de caza y de la producción agrícola. Esto trajo el asentamiento, la tribu sedentaria y la acumulación de bienes. Fue entonces cuando algunos individuos se quedaron al margen de la producción para ser líderes políticos y religiosos.

    Líderes y estatus

    El análisis de Kerbo nos hace pensar. Miles de años después el modelo continúa: un grupo perdido sigue a un individuo que cree saber dónde está la comida y una zona de seguridad. Y, a menudo, cuando damos un paso más allá en la especialización, ese líder se aleja de la producción y decide sugerir a los demás cómo se deben hacer las cosas. Acto seguido, muchos quieren imitarle.

    Se produce, parafraseando el título de uno de los ensayos de Alain de Botton, una Ansiedad por el estatus.

    Evidentemente, no voy a dar explicaciones simples a problemas complejos. Pero te hago esta reflexión de los primeros líderes de los asentamientos neolíticos para que comprendas por qué, por ejemplo, los denominados gurús de Internet (aquellos que han desarrollado su marca personal en señalar a los demás dónde está el camino) tienen, en muchos casos, tan mala fama.

    Visionarios, afiliativos, tiranos

    Hay un consenso generalizado en que el líder es el que influye y mueve a la acción (Alcat, 2011). Los líderes provocan sentimientos de aceptación o de rechazo.

    Goleman, Boyatzis y McKee (2002) distinguen seis tipos de líderes:

    • El visionario marca un objetivo y moviliza a los demás para que lo consigan
    • El coach crea sinergias entre intereses colectivos y los personales, creando sinergias entre ambos
    • El afiliativo establece relaciones
    • El democrático basa su influencia en fomentar la participación, la transparencia y la horizontalidad
    • El timonel corre riesgos en pos de ese objetivo pareciéndose, en esencia, al visionario
    • El autoritario

    Lussier y Achua (2000) señalan, por su parte, algunos de los rasgos de líderes efectivos: desean ser líderes, son enérgicos, tienen confianza en sí mismos y tienen poca necesidad de aceptación, tienen un autoconcepto claro, asumen el control de su destino, son estables, íntegros, inteligentes, flexibles y empáticos.

    Bibliografía

    • LUSSIER, R. N.; ACHUA, C. F,: Liderazgo. Ed. Thomson Learning

    (*) Gracias a Willy N’Sué Obama por descubrirme a Kerbo y de Botton.

    Descarga gratis y sin formularios Comunicación corporativa. Guía de Supervivencia

  • Ucronía transmedia. ¿Cómo haría hoy branding #MigueldeCervantes?

    ¿Cómo haría branding Miguel de Cervantes si viviera hoy? ¿Cómo trabajaría (sobre todo) y cultivaría su marca personal? Esa fue la pregunta que lancé hace unas semanas en clase, mientras hablábamos de la comunicación transmedia. Di algunas pistas a los chicos, no quise que contestaran y dejé el asunto en el aire para que reflexionaran acerca de ello. Hoy retomo el asunto en el blog.

    Cervantes transmedia

    1.- Su marca personal iría ligada a la evolución del sector al que se dedica

    1.1.- Las nuevas tecnologías propician que deje de existir el concepto obra terminada, como nos explica Inma Turbau, y la novela del futuro será transmedia, como nos recuerda Norma Dragoevich.

    Miguel no sólo trabajaría en un libro, sino en otras ramificaciones de la historia:

    • Crearía un videojuego en donde el jugador podría decidir finales de capítulos.
    • Se plantearía grabar un documental o llevar la historia hacia una película, donde él fuera el director o el guionista.
    • Escribiría un blog que contara la vida no conocida de uno de sus personajes
    • Subiría fotos a un Flickr.
    • Y, sí, también abriría para Sancho Panza una cuenta en Twitter.

    1.2.- Estaría muy interesado en las nuevas tecnologías porque sabe que no sólo ha cambiado el libro (de papel a digital), sino los canales a través de los cuales las historias llegan a los públicos. Además, la tecnología siempre ha influido en la literatura, es intrínseca a ella, como le explica Juan Francisco Ferré a Scolari, o como dice aquí Tomás Albaladejo.

    1.3.- Comprendería que el lector ha cambiado y que consume información de una forma distinta, con una frecuencia distinta y con niveles de profundidad distintos. Y que, si quiere ser comprendido y entendido, hay que adaptarse a él.

    2.- ¿Por qué ser sólo literato? Hemos visto aquí, muchas veces, que el presente empieza a estar marcado por la hibridación de géneros, canales y plataformas. Así que, quizá, Miguel no sería sólo novelista, o dramaturgo, o poeta. Quizá fuese comunicador, a secas. A veces le gustaría compartir historias y, como hemos visto en el punto 1, conocimiento y experiencias a través de distintos canales. Apostaría mi mano izquierda (ya que de mancos de Lepanto estamos hablando) a que sería, ante todo, audiovisual.

    3.- Utilizaría Internet para crear experiencias directas con el lector y para afianzar su marca personal

    3.1.- Quizá, escamado con las editoriales, haría públicas sus obras en Internet o las vendería al lector, directamente, sin intermediarios. Sabría que en la Sociedad Red desaparece el intermediario que no aporte valor.

    3.2.- Antiguo preso en Argel, testigo directo de la cohesión de culturas, de fanatismos y radicalismos, haría especial caso a los movimientos sociales. Posiblemente sería ciberactivista.

    Qué repetiría de su historia: el crowdfunding

    1.- Crowdfunding. En su época ya buscó vías de financiación alternativas. Si has leído El Quijote recordarás que Miguel dedica su primera parte a un mecenas, el Duque de Béjar.

    2.- Muy relacionado con lo anterior, no podría vivir de la Literatura, sino que tendría que desempeñar, de nuevo, los más variopintos trabajos.

    2.- Probablemente, hoy no le reconocerías porque no llevaría marcado el signo del éxito. Porque los Arturo Pérez Reverte de su época eran Lope de Vega o Quevedo. Miguel (antiguo soldado, acusado de judeo converso por los fanáticos religiosos) sería hoy un hombre con tantas luces como sombras.

    (*) Imagen: Campaña Quijote, de la agencia Zapping

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  • Cada vez es más necesario citar las fuentes. Y nosotros, con estos pelos

    Screenshot_2014-10-24-10-24-33-1El otro día lo comentaba con mi compañero de la UC3M Chema Prieto Ampudia: aunque lo he hecho, nunca me ha gustado la forma automática de retuitear en la que se utiliza «Vía @xxx». Porque, si somos puristas, la vía es un camino a través del cual transitas (y encuentras algo, una información, un dato), pero esta fórmula no reconoce explícitamente la autoría.

    Así, tú puedes encontrar un post y puede que lo retuitees, pero citando al autor sólo como si fuera el camino en el que has dado con el texto, sin reconocerle de forma directa el esfuerzo y la responsabilidad de haberlo escrito.

    El asunto puede parecer baladí. Sin embargo, todos somos juez y parte en el error de compartir informaciones de forma apresurada, sin tener tiempo de ponernos a buscar exactamente de dónde han salido.

    No podemos pedir a nuestro smartphone que distinga si una fuente es «vía» o autor de un texto. Tenemos que ser nosotros quienes lo hagamos.

    La inmensa mayoría de los comunicadores corporativos llegamos a la profesión tras haber pasado por el Periodismo. Y en el ADN del periodista no sólo está el dominio del arte narrativo, también está o debe estar la investigación y la documentación, que incluye, lógicamente, el manejo de fuentes y su correcta cita.

    Independientemente de razones éticas (que siempre deben ser nuestro sustrato), produce desasosiego citar o ser citados sólo como meras vías de información, pues diluye nuestra personalidad y nuestra individualidad en la maraña de la sociedad red. Que indudablemente tiene sus cosas buenas, pero también, a veces, muestra su lado gris y deshumanizado.

    Por todo lo que he dicho antes, me gusta que en Periodismociudadano.com, por ejemplo, ya se hablase en su día de cómo citar Twitter en los medios y la Fundeu nos diera recomendaciones para citar académicamente un tuit. Sí, son post que tienen un par de años de vida, pero hay que leerlos de vez en cuando para que no se nos olvide.

  • «Comunicación Pop. Del periodismo de marca a la marca personal», de David Martínez Pradales

    compopDavid Martínez Pradales acaba de publicar, en la Editorial UOC, Comunicación Pop. Del periodismo de marca a la marca personal. Es un libro de 125 páginas, muy entretenido, que tiene una matriz digital: el blog Comunicación y otras chicas del montón. A simple vista puede parecer un libro sobre comunicación; pero esconde otros contenidos, que (permíteme este juego) sólo te diré al final del post.

    Soy amigo de David desde hace muchos años. Le conocí en la Facultad. Una vez licenciados nos perdimos la pista, pero el destino quiso juntarnos más tarde en una conocida agencia de comunicación y relaciones públicas. Y aunque él se marchó de allí para zambullirse de lleno en el sector de las telecomunicaciones, desde entonces siempre hemos estado en contacto. Hemos compartido sueños y confidencias (que siempre se han cumplido, por cierto) y estuvo presente en mi boda. Recuerdo con muchísimo cariño que David siempre me animó a que siguiera escribiendo, que no lo dejara nunca. Recuerdo también con muchísimo cariño su alegría cuando Siruela publicó una de mis novelas.

    Siempre he pensado que si David hubiera nacido 15 años antes sería uno de los artistas de la movida: pintor, narrador, muchas veces filósofo escéptico (sin mala leche). Es una persona muy divertida y joven de espíritu. Si a esto le añades que es buena gente, el resultado es que uno está muy orgulloso de tenerle como amigo.

    David es un gran conversador. Y cuando tengo su libro entre las manos siento que estoy delante de él hablando de todos los temas que nos preocupan. Por eso te decía más arriba que, aparentemente, es un libro de Comunicación, pero que es más que eso. Nuestro amigo diría: «Juampe, coño, es un libro de Comunicación y de muchas más historias que nos preocupan. Tío, a saber dónde están los límites».

  • Una pincelada sobre liderazgo en Mad Men

    Os pongo en situación. Capítulo de la séptima temporada de Mad Men. Quieren despedir a Don Draper de la agencia Sterling, Cooper, Draper & Pryce de la que él mismo es co-fundador. Los socios hacen una votación improvisada y, finalmente, no se le echa. Poco después, Roger Sterling (amigo y aliado de Draper) habla con Bertram Cooper sobre la necesidad de mantener a Draper, sea como sea, en la agencia. Bert, aunque apoya a Draper, tiene sus dudas. Escena en el despacho de Bertram Cooper. Sterling y Bert, sentados, cada uno en un sofá. Sterling, sentado ligeramente hacia adelante, habla algo acelerado. Está indignado. Bert, sentado hacia atrás, habla pausadamente y es condescendiente con todo lo que está pasando, no queriéndose implicar del todo.

    BERT: El que tiene el control es el que está al mando.

    STERLING: Nosotros tenemos el control. Tenemos todos los votos. Excepto el de Benedict Joan.

    BERT: Don le costó un millón de dólares cuando no salimos a Bolsa.

    STERLING [fastidiado]: Así que tú también quieres echarle. ¿Entiendes que Don Draper podría trabajar en cualquier parte?

    BERT: Nadie vuelve de un retiro. Ni siquiera Napoleón. Montó un golpe de estado, pero acabó de vuelta en esa isla.

    STERLING: Entonces, ¿por qué no votaste para echarle? [refiriéndose a Draper]

    BERT: Porque soy un líder y los líderes son fieles a su bando. Don no lo entiende.

    STERLING: Pero yo sí.

    BERT: Y tú tienes talento, habilidades y experiencia. Pero no eres un líder.

    STERLING: ¿Y Cutler sí?

    BERT: Él tiene visión, pero no está en mi equipo.

  • Monica Bellucci quiere quedar conmigo el 6 de mayo. ¿Sabéis qué le he contestado?

    Amigos, recibo un correo electrónico de Mo (así es como llamamos a Mónica Bellucci sus íntimos) en el que me dice:

    Juan Pedro, mio caro amico:
    Ho molta voglia di vederti. Il 6 maggio sarò a Madrid e vorrei che noi prendessimo un caffè. Potresti?

    Que quiere decir, más o menos:

    Juan Pedro, querido amigo:
    Tengo muchas ganas de verte. El día 6 de mayo estaré en Madrid y me gustaría que tomásemos un café. ¿Puedes?

    Imposible, Mónica. Lo siento, no puedo. Ese mismo día, 6 de mayo, a las 19:00 horas participo como ponente en un fantástico evento: el VI RRPP & Tweets que cada año organizan Sara Moreno y Carlos Molina en el EOI. La cita de este año gravitará sobre una pregunta: «Marketing de contenidos y publicidad en social media: ¿la visibilidad tiene un precio?»

    Anda, Mónica, anímate y vente con nosotros. Inscríbete pulsando este enlace; la entrada es gratuita. Y, lo más importante, van a estar, además de Sara y Carlos:

    • Inma Castellanos, responsable de Comunicación en Acens
    • Clara Ávila, Digital Marketing Consultant de The Cocktail, editora de El Blog de Clara Ávila y de Aplilandia (de Elpais.com) y profesora de marketing digital
    • Ludi García, directora de Ketchum Digital
    • Juan Bodas, social media manager en Effective Talk

    También van a estar muchos amigos del sector. Y lo mejor: luego nos iremos a tomar unas cervecillas sin alcohol. Eso sí, Mo, te aviso: me tendré que ir pronto porque a la mañana siguiente llevo a mis hijas al cole.

    Imagen del post: Escena de Matrix Reloaded (Andy y Lana Wachowski, 2003)

  • ¿Por qué Simeone es un líder? Algunos rasgos más que prueban su carisma

    Recientemente, Carlos Agrasar publicó en su blog Intangibles y deporte un post titulado Papá, por qué juega tan bien el Atleti, en el que diseccionaba las claves del juego del actual líder de la liga española de fútbol, el Atlético de Madrid. Pocos días después, su entrenador, Diego Pablo Simeone, concedía una entrevista esclarecedora en el programa Al primer toque, de Onda Cero Radio, en la que explicaba su filosofía de trabajo.

    Tanto el post de Carlos como la entrevista en Onda Cero me han animado a escribir un texto sobre el Cholo desde el punto de vista del liderazgo. ¿Por qué los jugadores le siguen ciegamente? ¿Por qué Arda Turan (uno de los hombres con más peso del vestuario, con fama de díscolo) le dijo en cierta ocasión: «Yo te voy a dar mi corazón»? En diversas entrevistas, el Cholo ha confesado que ni él mismo sabe por qué es un líder. «Eso se tiene o no se tiene», suele decir.

    ¿Tú qué crees?

    Te invito a que diseccionemos un poco su papel de líder y verás que hay ciertos rasgos paradigmáticos muy claros. Hay algunos de los que ya se ha hablado en diversos foros: tiene y transmite seguridad, es práctico y vive el presente, es un estratega, cree en el trabajo diario, es un apasionado de su profesión, etc., etc., etc.

    Rasgos

    Pero hay otros rasgos sobre los que se ha pasado de forma epidérmica. Y éstos tienen igual importancia (o más):

    1.- Es emocional, pero sabe distinguir entre el plano personal y el laboral.

    2.- Muy relacionado con lo anterior, separa el ámbito privado y público. Un viejo axioma de los jugadores de fútbol reza:»Lo que ocurre en el campo, queda en el campo». Para Simeone, lo que ocurre en el vestuario (conversaciones, enfados, reflexiones), queda en el vestuario. Pase lo que pase, la integridad moral del jugador está garantizada. Es lógico que el jugador le apoye y le respete siempre.

    3.- Huye de los cambios traumáticos. Respeta la idiosincrasia de la Entidad para la que trabaja, independientemente de que quiera mejorarla y cambiarla poco a poco para hacerla más competitiva. En otras palabras, no quiere que una solución que él presente se convierta en otro problema.

    4.- Trata a todos los miembros del equipo por igual. No hay niños bonitos; todos los jugadores saben que pueden ir al banquillo o no ir convocados según las necesidades del momento.

    5.- Predica con el ejemplo. Si pide intensidad, él es el primero en ser intenso. Si pide a sus jugadores tener los pies en la tierra, él es el primer cauto y pone freno a expectativas que no puede cumplir.

    6.- Es empático. Gracias a su experiencia previa como jugador, conoce la psicología del deportista de élite.

    7.- Respeta al contrario. Fijaos cómo pide a la afición que no entone cánticos contra el rival.

    8.- Si no le gusta algo, lo dice. A veces ha mandado recados a la directiva del equipo; otras, a los altos estamentos del fútbol español. Lo hace con cautela y con respeto, pero si no está de acuerdo con algo, lo expresa.

    9.- Sabe pedir ayuda. Cuando el equipo necesita a un jugador en concreto, lo pide a la directiva. Cuando el equipo necesita ánimo en el campo, lo pide al público. No ha dudado en llamar a Irene Villa para que diera una charla motivadora a los jugadores.

    10.- Sabe perdonar. Da segundas (y terceras) oportunidades. Dicen que su salida del Atlético se debió a una disputa personal con otro jugador, José Luis Pérez Caminero. Casi quince años después, Caminero, director deportivo del Club, le pidió que entrenara al Atleti. Simeone aceptó. La foto de los dos, dándose la mano, es histórica. Asimismo, ya es legendario el apoyo a jugadores que no atraviesan su mejor momento; el caso es que éstos terminan volviendo a su mejor nivel.

    11.- Reconoce sus errores.

    Conclusiones

    • El líder es humano.
    • El líder se sacrifica por un equipo y debe dejar al lado su ego para saberse parte de un todo que está muy por encima de las individualidades
    • Ofrece resultados tangibles
    • Se involucra y sabe dar antes de pedir

     

    Para saber más: